Por Carmen del Puerto - IAC

El cometa de Alberti

Imagen del cometa Halley otenida en marzo de 1986
Imagen del cometa Halley obtenida en marzo de 1986 con el Telescopio Mons, en el Observatorio del Teide (Tenerife). Crédito: IAC.

El primer relato de la aparición de un cometa procede de una crónica china de en torno al 1059 a.C. (*). En él se cuenta que cuando el rey Wu-Wang emprendió una guerra punitiva contra el rey Chou, una estrella “escoba” apareció en el cielo con el palo apuntando hacia el este. Este cometa podría haber sido el cometa Halley. El poeta Rafael Alberti, testigo de su visita en 1910 y en 1986 (ésta desde Tenerife), le ofrendó una elegía.

“Tsin Tasau Kung nos dice en sus escritos que un ‘hui’ fue visible en el cielo durante muchos días. En el año 543 a.C., Jenofonte de Colofón observó dicha reaparición y los chinos afirmaban haber observado ‘un gran pájaro’ en otoño del séptimo año de Chou Ching Wang”, informa una crónica del astrónomo venezolano Víctor Rodríguez (**), quien en otra crónica recoge: “El cometa Halley había sido estudiado por los Incas y sus sacerdotes lo habían bautizado con el nombre de ‘Chupayoc/Quyllur’, que en la antigua lengua inca significa ‘estrella con cola’”.

Justo epónimo

El cometa Halley debe finalmente su nombre al astrónomo inglés Edmund Halley, quien lo observó en 1682. Fue el primer cometa en honrar al astrónomo que calculó su órbita y no a su descubridor, Georg Samuel Dörffel (***), el observador que lo siguió aquel año en particular (el cometa había sido observado periódicamente, cada 76 años y 363 días, desde el año 240 a.C., año en que de nuevo una crónica china registró su aparición). Halley calculó la órbita de 24 cometas y publicó los resultados en su Astronomia Cometicae Synopsis, aparecida en 1705. Lamentablemente, murió de poliomielitis en 1742, a la edad de 86 años, y no pudo ver el cometa que fue bautizado años después con su apellido. Se cuenta que, aludiendo a los cálculos matemáticos realizados en 1705 sobre la órbita y retorno del gigantesco cometa, Edmund Halley pidió que si el cabelludo astro regresaba a las cercanías del Sol en 1758 (1759, cuando revisó su predicción), como sus cálculos habían previsto, la posteridad recordase que dicha predicción científica se debía a un inglés. El deseo fue satisfecho, puesto que hoy el nombre del astrónomo es el epónimo del cometa, que regresó el 25 de diciembre de 1758 y pasó por el perihelio el 13 de marzo de 1759.

Fiesta en la playa

Como informaron los medios de comunicación, más de 40.000 personas presenciaron el 16 de marzo de 1986, desde la playa de Las Teresitas (Santa Cruz de Tenerife), la reaparición en el cielo del cometa Halley, que pudo ser observado a simple vista durante unos 15 minutos. “La convocatoria popular, bajo el lema Fiesta de las estrellas, bienvenido Mr. Halley, provocó uno de los mayores colapsos de tráfico que se recuerda en la capital de Tenerife. Unos 25.000 vehículos, según datos de la policía municipal, bloquearon durante 12 horas cinco kilómetros de la única vía de acceso a la playa, que tiene un kilómetro y medio de largo. El poeta Rafael Alberti quiso ser un espectador más, porque deseaba ver el cometa por segunda vez en su vida”, escribió Carmelo Martín al día siguiente en El País.

Peinando la cabellera

El poema de Alberti “Elegía del cometa Halley”, incluido en su mágico Marinero en tierra, se refería a la cola del cometa, producida por el viento solar que libera los gases del núcleo cometario:

Ya era yo lo que no era,
Cuando apareció el cometa.

Del mar de Cádiz, Sofía,
saltaba su cabellera.
¡Ay, quién se la peinaría!

Como un escarpidor fino
salí a la ribera mía.
¡Suéltale la cauda, madre,
que se la peine Sofía!

Ya era yo lo que no era.

 

En La Arboleda Perdida, Alberti no descartaba estar presente cuando el cometa Halley volviera a visitarnos en el año 2062…

 

(*) YEOMANS, Donald K. Comets. A Chronological History of Observation, Science, Myth, and Folklore. Wiley Science Editions. New York, 1991. Págs. 362-363.
(**) RODRÍGUEZ, Víctor. Crónicas de Astronomía. Maracaibo-Venezuela. Astro Data, 1994. Págs. 67, 70 y 96.
(***) ROOM, Adrian. Dictionary of astronomical names. Routledge. London, 1988. Pág. 24.

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