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Comunicado: El Instituto de Astrofísica de Canarias (IAC) lamenta informar del fallecimiento, el pasado fin de semana, de tres miembros de este Instituto

12 Feb. 2007

El Instituto de Astrofísica de Canarias (IAC) lamenta informar del fallecimiento, el pasado fin de semana, de tres miembros de este Instituto en la tragedia de la galería Piedra de los Cochinos, en Los Silos (Tenerife), desgraciado accidente en el que además murieron otras tres personas y 23 más se vieron afectadas, entre ellas diez personas vinculadas al IAC.

Este Instituto quiere agradecer la inestimable colaboración de las autoridades y de todos los equipos de salvamento, especialmente la extraordinaria coordinación del servicio 112 y de los servicios médicos, así como la ayuda prestada por todos los vecinos de la localidad y voluntarios que han intervenido en las labores de rescate. También agradece el esfuerzo realizado por los medios de comunicación, informando en todo momento de la situación. Por último, el IAC desea expresar sus condolencias a los familiares de los fallecidos.

FALLECIDOS:

Eduardo Delgado Donate: Era Doctor en Astrofísica y, desde 2006, tenía un contrato “Juan de la Cierva” para trabajar en el Proyecto “Estallidos”, dirigido por la Dra. Casiana Muñoz. Tenía 29 años.

Juan Luis Medina Trujillo: Desde 2004 era Ingeniero de Software en el proyecto IMAX, dirigido por el Dr. Valentín Martínez Pillet. Tenía 35 años.

Maurizio Panniello: Era Astrofísico Residente y, desde 2004, hacía su tesis doctoral con los Dres. Ramón García López y Carlos Delgado Méndez en Astrofísica de Partículas. Tenía 28 años.

Blogs en memoria de: Eduardo Delgado, Juan Luis Medina, Maurizio Panniello

Profunda tristeza en el Instituto de Astrofísica de Canarias (IAC)

Yel mar fue y le dio un nombre, y un apellido el viento, y las nubes un cuerpo, y un alma el fuego. La tierra, nada. Ese reino movible, colgado de las águilas, no la conoce. Nunca escribió su sombra, la figura de un hombre. Rafael Alberti

La tragedia de Los Silos ha conmocionado nuestro mundo. Ha sido un golpe brutal que ha quitado la vida a seis jóvenes sanos, alegres, entusiastas, idealistas, llenos de futuro; un futuro que no era sólo de ellos, un futuro que muchos aspirábamos a compartir. Iban a ser grandes científicos y grandes personas, aun más grandes de lo que ya eran. Los veintinueve chicos que hacían la excursión fatal eran sensatos, responsables, estaban preparados, eran jóvenes y fuertes.

En el IAC el dolor se siente en los pasillos, en los despachos, en los laboratorios..., una tristeza compartida y también muy solitaria. Cada uno de nosotros siente el dolor profundo que te hace llorar aun mirando la pantalla del ordenador.

Tres de los chicos que han muerto eran nuestros compañeros. Juan Luis era ingeniero, un experto ingeniero a pesar de su juventud, era la alegría del grupo IMAX; Maurizio era un estudiante de doctorado, el idealismo hecho chico, luchador y simpático, entusiasmado también en su trabajo de tesis, hubiera sido un experto en astrofísica de altas energías; y Eduardo volvía a su tierra al fin, tras pasar por Inglaterra y Suecia, tras dejar allí amigos y colegas para volver al IAC donde tanto lo valorábamos; era brillante y bueno, incorporaba nueva savia al equipo Estallidos; con sus modelos numéricos sabía cómo formar estrellas y planetas.

Quisiéramos rendirles un pequeño homenaje a nuestros amigos y colaboradores. Quisiéramos que sus familias y sus otros amigos sepan cuánto los queríamos. Quisiéramos que todo el mundo sepa cuánto valían, y por eso queremos compartir aquí con ustedes los textos que habíamos escrito para cada uno de ellos cuando supimos la desgracia.

A EDUARDO DELGADO DONATE:

Queridos amigos, ha pasado lo más triste que pueda pasar. Uno de nosotros ha muerto.El pasado domingo habrán visto en los periódicos el relato del terrible accidente que sufrieron un grupo de veintinueve chicos en una excursión en Tenerife. Seis no pudieron ser rescatados con vida, y uno de los seis era nuestro amigo Eduardo Delgado Donate. Los otros cinco eran también muy jóvenes, llenos de vida, de proyectos... Eduardo tenía 29 años, creo que todos lo recordaréis del último workshop de estallidos en Madrid. Nos contó lo que se puede-y no se puede hacer con los códigos SPH (Smooth Particle Hydrodynamics); era nuestro gran experto. Además, siendo tan inteligente y honesto íbamos a estar seguros de que con nadie como con él podríamos tener la certeza de usarlos bien. Conocía todos sus secretos y además estaba dispuesto y deseando contárnoslos.Tenía muchas ganas de estar en el equipo. Eduardo, acababa de volver a Tenerife con una beca “Juan de la Cierva”. Como casi siempre, pudo elegir. Era muy inteligente, había conseguido dos becas, la Juan de la Cierva y una beca postdoctoral del IAC. Eligió la primera.Hace años también tuvo que elegir, cuando terminó la carrera en La Laguna, hace unos seis años, tenía el mejor expediente de su promoción y sacó una beca de Astrofísico Residente en el IAC (estaba el primero en la lista). Casi al mismo tiempo le dieron una beca de la Universidad de Cambridge para hacer la tesis allá. Eligió Cambridge - ya les había dicho que era muy inteligente, ¿no?- Le dirigió la tesis Cathy Cark; Max Pettini, que era algo así como el tutor de los estudiantes de la Universidad de Cambridge, me comentó una vez: “Si en España tienen más chicos como Eduardo, mándenmelos...” Sé que también allí todos lo apreciaban mucho.Y es que Eduardo, además de inteligente era amable, dulce, cariñoso, un poquito tímido y muy muy buen chico. No es tan común que en una misma persona se unan la inteligencia y la bondad en tan grandes dosis... Qué  buen fichaje habíamos hecho....Yo lo conocía un poco más que ustedes y tuve la suerte de haber compartido con él sus momentos de toma de decisiones. En el último curso de la licenciatura hizo un trabajo de iniciación a la investigación con Hans Deeg y conmigo. Ya entonces nos dimos cuenta de que valía mucho....En sus decisiones siempre ha estado dividido entre sus ganas de hacer ciencia muy buena y su apego a su familia y su tierra, Tenerife. Finalmente, había conseguido compaginarlo todo, salió al extranjero, hizo un excelente doctorado, estuvo de postdoc en Suecia y acababa de volver. Ahora tenía muchas de las cosas que había buscado, estar cerca de sus padres y su hermano, trabajar en astrofísica y un grupo, nosotros, que lo quería y valoraba. Creo que él estaba muy contento. Somos nosotros, los que ahora estamos tristes (mucho).Un abrazo.

Casiana, en nombre de toda la colaboración Estallidos.

A JUAN LUIS MEDINA TRUJILLO:

Los proyectos siempre se empiezan con ilusión. Y así fue con la posibilidad que nos surgió en 2001 de volar un instrumento para un globo Antártico. Cuando lo empezamos, pronto nos vimos contratando gente para diversas tareas del proyecto. Nosotros en el IAC, para el software de tierra, contratamos a Juanlu. Hay un detalle del proceso de selección que nos cuenta mucho de él, aunque entonces todavía no le conocíamos personalmente: se presentó a dos plazas de ingeniero de software y acabó número uno en las dos listas de seleccionados. En vez de ser elegido por un proyecto, era él quien eligió proyecto convirtiendo a IMaX en el ganador de la selección. Así era él: cogiendo el timón por donde lo veía a su alcance. Estaba con nosotros desde 2003 y siempre lo estará. Pocas veces el proyecto tuvo tanta suerte como el día en que Juanlu se nos unió. Venía formado como ingeniero desde las frías finlandias a su tierra natal y, para pesar de muchas, se trajo a su entrañable novia Cami. Y empezó a trabajar.

En los proyectos hay momentos más fáciles y más difíciles. Las decisiones se hacen complicadas y, con frecuencia, resolver y avanzar no es obvio. Pero Juanlu siempre ayudaba en todo momento y a todos, era un discreto pero muy sólido y fuerte pilar en el progreso del proyecto. Se dedicaba de pleno a su trabajo y le interesaba el de los demás. Quería entenderlo todo. Y lo lograba. Para sintonizarse con el desarrollo de IMaX estudiaba desde la polarimetría hasta las costumbres de los pingüinos (¡íbamos a la Antártida!). Era nuestro ingeniero de software en tierra y todo confluía en él: los datos del instrumento en vuelo y las exigencias de los científicos en tierra. Decidió que necesitaba comprender por qué se le pedía lo que se le pedía y se fabricó un simulador del instrumento en una página Excel que incluía hasta el último detalle del mismo. Y si tuvo que aprender óptica para hacerlo, lo hizo. Esa página Excel que realizó es una digna herramienta de la mejor combinación de Ingeniero de Sistemas e Investigador Principal que uno pueda soñar. La guardamos como oro en paño. Y cuando ya había entendido el instrumento continuó manos a la obra, con ilusión, esfuerzo y, siempre, siempre, buen humor.

En todo el consorcio de IMaX y SUNRISE, en Granada, en Madrid, en Valencia, en Lindau, en Boulder y allí donde fue creó amigos y vínculos entrañables. Su mentalidad abierta y su contagiosa sonrisa eran un acicate para todos. Juanlu era genial. Sólo se le podía querer y apreciar. Su recuerdo nos alimentará para seguir solucionando lo que se nos presente en el camino hasta el lanzamiento de SUNRISE. Su recuerdo sobrevivirá a los proyectos y a las personas que los hacen.

Con él hubiéramos ido al fin del mundo.

Valentin y el equipo  IMaX/SUNRISE

A MAURIZIO PANNIELLO:

Hablar de Maurizio es hablar de una persona peculiar (para bien) en varios aspectos. Le conocí hace unos años cuando era alumno de la Orientación Astrofísica en nuestra Universidad y yo le daba clases sobre Instrumentación. Ya desde entonces mostraba un enorme interés y curiosidad, era brillante y lograba a veces ponerme al borde del apuro para contestar alguna de sus preguntas (que muchas veces no tenían respuestas obvias). De aquella época recuerdo también su presencia quasi-permanente en el centro de cálculo de alumnos del Departamento, donde ya ponía de manifiesto sus dotes para todo lo que tuviese que ver con la informática y su defensa a ultranza del software libre, y la visita al Observatorio del Roque de los Muchachos, donde no paró de preguntar durante dos días seguidos (!).

Hace ya algo más de dos años, Maurizio obtuvo una plaza de Astrofísico Residente para hacer la tesis doctoral en el IAC. Para ilustrar la dificultad de obtener una de estas becas baste decir que se trata de una convocatoria abierta a estudiantes de todo el mundo con un gran número de solicitudes. Por aquella época, Carlos Delgado y yo, junto con otros investigadores del IAC, nos habíamos embarcado en un nuevo proyecto de investigación que involucra la utilización de un experimento que irá a bordo de la Estación Espacial Internacional (AMS), así como de telescopios de rayos gamma de 17 m de diámetro (MAGIC) instalados en el Observatorio del Roque de los Muchachos. Maurizio, como el resto de Residentes, tuvo la oportunidad de elegir su proyecto de tesis y eligió, precisamente (y muy afortunadamente para nosotros), el que habíamos propuesto.

Desde el principio quedó claro que él marcaría con mucha iniciativa el camino por el que le gustaría transitar dentro del proyecto. Comenzó pronto a participar en reuniones de las colaboraciones AMS y MAGIC, así como en escuelas de física de partículas, donde su carácter abierto e idealista y sus ideas libertarias en materia de software le granjearon un gran número de amigos de distintas nacionalidades, razas y colores. En MAGIC se especializó en el desarrollo de software de análisis de datos y llegó a hacer una calibración independiente de la fuente estándar de rayos gamma (la Nebulosa del Cangrejo). Defendió con brillantez el año pasado su proyecto de tesis e iba a obtener el Diploma de Estudios Avanzados (DEA) en la próxima convocatoria de marzo, tras lo cual se trasladaría una temporada a trabajar con nuestros colaboradores de MAGIC en Barcelona. Él se quedó sin su título oficial y nosotros sin un amigo y parte del alma del proyecto.

Estamos abatidos por su pérdida, pero contentos de haberle tenido con nosotros estos años. Hay mucho trabajo que continuar en su nombre.

Ramón y el Grupo de Astrofísica de Partículas del IAC.

Queremos terminar con algún mensaje de esperanza. El único consuelo posible viene de saber que muchos de los 29 han sobrevivido. Todos ellos son tan excepcionales y únicos como los seis que han muerto. Nueve de ellos volverán pronto a su casa, al IAC. Aquí los esperamos con un cariño tremendo y ojalá que sepamos estar a la altura de ellos, que sepamos ayudarles como se merecen, que sepamos quererlos tanto como necesitan. Porque ayudarles a ellos es el único modo que tenemos de salir adelante, todos.

Valentín Martínez Pillet, Ramón García López y Casiana Muñoz-Tuñón, investigadores del Instituto de Astrofísica de Canarias (IAC)

Ver también:

Blogs en memoria de: Eduardo Delgado, Juan Luis Medina, Maurizio Panniello

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