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El investigador del IAC Jonay González lidera el estudio, portada de ‘Nature’ en septiembre

El origen del evento estelar más brillante de la historia, una supernova de 1006, segundo hallazgo astrónomico de 2012 para ‘Astronomy’

22 Feb. 2013

 

La revista de divulgación astronómica 'Astronomy', una de las más leídas en el mundo anglosajón, sitúa la investigación liderada por el IAC en el segundo puesto de su ranking anual, encabezado por el descubrimiento del Bosón de Higgs. Más de mil años después del suceso, el equipo investigador determinó que su origen se encuentra en la colisión y fusión de dos estrellas enanas blancas.

El pasado mes de septiembre, la revista Nature dedicaba su portada a una investigación española, liderada por el investigador del Instituto de Astrofísica (IAC) de Canarias Jonay González Hernández, que había encontrado una explicación al evento más brillante de la historia de la humanidad: la supernova SN1006 que estalló en la primavera del año 1006 y que fue observada por distintas civilizaciones en diferentes partes del globo terrestre. La conclusión de este trabajo, que sugiere que la supernova se originó por la fusión de dos estrellas enanas blancas, ha sido seleccionada como el segundo hallazgo astrofísico más importante del pasado año por la revista Astronomy, la publicación de divulgación astronómica más leída en el mundo anglosajón.

El descubrimiento del Bosón de Higgs encabeza el ranking elaborado por Astronomy, en el que también se encuentran – en el sexto puesto- los estudios en torno a Vesta, el segundo asteroide en tamaño dentro del Sistema Solar y toda reliquia desde que los datos proporcionados por la sonda Dawn de la NASA permitieran confirmar que se trata del único protoplaneta que ha sobrevivido desde el origen de nuestro sistema planetario. La lista se completa con galaxias enanas, agujeros negros, las andanzas de Curiosity por Marte o los últimos hallazgos en el campo de los exoplanetas.

El trabajo liderado por el astrofísico del IAC Jonay González se centra en un suceso ocurrido entre el 30 de mayo y el 1 de junio de 1006 y que, según los astrónomos chinos, fue visible en La Tierra durante tres años. Un astrónomo egipcio realizó la descripción más precisa que se conoce: fue un fenómeno tres veces más brillante que Venus ya que emitió luz en una cantidad equivalente a casi una cuarta parte del brillo de la luna.

Como explica González, el equipo, que contó con la participación de la Universidad de Barcelona y del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC), realizó una exploración exhaustiva en el lugar donde se produjo y no encontraron rastro de una estrella compañera. “La SN1006 invita a pensar que este evento se produjo por una colisión y fusión de dos estrellas enanas blancas de masa similar”, señala el investigador del IAC.

¿Cómo llega a esta deducción? Lo que observaron los astrónomos en 1006 era una supernova, una explosión de estrellas que ocurren en la última etapa de sus vidas: emiten muchísima energía y eyectan enormes cantidades de material a gran velocidad al medio interestelar. En concreto, la SN1006 pertenece al tipo de supernovas que se producen en sistemas binarios, aquellos constituidos por dos objetos astronómicos ligados entre sí por su fuerza gravitatoria. Estos sistemas pueden estar formados por una enana blanca y una estrella compañera ‘normal’ que le aporte la materia necesaria para alcanzar una masa crítica de  1,4 veces la masa del Sol, la llamada masa límite de Chandrasekhar. La enana blanca va aumentando su densidad y su temperatura y, una vez alcanza esta masa, estalla como supernova. Otra opción es que el sistema esté compuesto por dos enanas blancas que acaben por fusionarse en una supernova.

La pista definitiva que llevó a los investigadores a concluir que en este caso se había producido la fusión de dos enanas blancas fue que esta supernova, a unos 7.000 años luz de la Tierra, no posee una estrella compañera de la enana blanca progenitora. La explosión producida por la fusión de dos enanas blancas, de hecho, no deja ningún rastro, salvo el remanente de supernova que puede ser estudiado hasta siglos después, como en el caso de la supernova de 1006, una de las únicas cuatro supernovas históricas de este tipo ocurridas en la Vía Láctea.

Contacto: Jonay González (teléfono: 922605751, correo electrónico: jonay@iac.es)

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