Regiones de Formación Estelar: Nebulosas Laguna (M8), Trífida (M20) y NGC6559
Regiones de Formación Estelar: Nebulosas Laguna (M8), Trífida (M20) y NGC6559. Crédito: Daniel López / Alfred Rosenberg (IAC)
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Daniel López Prieto
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Descripción

Las estrellas no han existido siempre, ni son eternas. Todas, tanto las miles que podemos ver a simple vista como las decenas de miles de trillones que no, nacen gracias a procesos físicos naturales que hoy en día conocemos, en el interior de inmensas nebulosas, compuestas fundamentalmente de hidrógeno (H) y algo de helio (He), los elementos químicos más sencillos y abundantes en el Universo. Las estrellas evolucionan durante las primeras fases de su vida en grupos de diversos tamaños que antes o después terminarán abandonando. En estas etapas iniciales, las estrellas recién nacidas iluminan la materia que las rodea, excitando con su luz los átomos de hidrógeno, y que la re-emiten a una longitud de onda de 656nm (rojo intenso), conocida como Hα, dando lugar a las Regiones HII.

La imagen muestra numerosos objetos astronómicos. Alrededor del centro destacan por su intenso color rojo tres regiones HII. Se trata de la “Nebulosa Laguna” (también conocida como Messier 8, M8 o NGC6523), la “Nebulosa Trífida” (M20 o NGC6514) y NGC6559. Las tres son gigantescas nubes de gas y polvo situadas a unos 5.000 a.l. de distancia donde se están formando estrellas a modo de una cuna estelar. En ellas, se encuentran estructuras como glóbulos de bok (nubes de gas y polvo colapsando para formar nuevas estrellas) y objetos Herbig-Haro, que aportan más evidencias de la formación estelar en curso. En el interior de M8, podemos apreciar estrellas muy jóvenes en la asociación OB, formando el cúmulo estelar NGC6530, compuesto por menos de un centenar de astros de apenas 2 millones de años, algunos 100.000 veces más brillantes que el Sol por ser decenas de veces más masivos. Pero, para alcanzar este espectacular brillo, deben quemar su combustible a un ritmo frenético, por lo que son relativamente excepcionales. Su corta vida termina en una espectacular explosión llamada supernova y en su interior dejan una estrella de neutrones o un agujero negro como recuerdo de su efímera existencia.

Además de las regiones HII, podemos ver distintos tipos de cúmulos estelares. Encima y a la derecha de la Trífida se encuentra el Cúmulo Estelar Abierto M21 (NGC6531), un conjunto de 57 estrellas jóvenes de unos 4,6 millones de años de edad situadas a unos 4.250 a.l. Algo más lejos y ocultos, tras el polvo y gas presentes en nuestro disco galáctico, se encuentran los viejos cúmulos globulares NGC6544, a casi 10.000 a.l., y NGC6553, a unos 20.000 a.l.. Ambos tienen más de 12.000 millones de años de antigüedad.

El área cubierta del cielo, señalada con un cuadrado rojo en el mapa estelar, se encuentra en la constelación de Sagitario, próximo a la dirección hacia el centro de nuestra galaxia. La imagen es el resultado de sumar 18 exposiciones de 600s en cada uno de los 3 filtros anchos R(rojo), G(verde) y B(azul), más 26 exposiciones de 900s en el filtro estrecho Hα con el Astrógrafo Sky Treasure Chest (STC) de la UC3. Autor: D. López ©IAC

Datos técnicos

La imagen es el resultado de sumar 18 exposiciones de 600s en cada uno de los 3 filtros anchos R(rojo), G(verde) y B(azul), más 26 exposiciones de 900s en el filtro estrecho Hα con el Astrógrafo Sky Treasure Chest (STC) de la UC3.