Actualmente se conoce una
gran variedad de clases de estrellas pulsantes, desde las Cefeidas que nos permiten
calibrar la escala de distancias del Universo, hasta el mismo Sol, cuya variabilidad es
conocida desde hace apenas treinta años pero que ha revolucionado el conocimiento del
interior de nuestra estrella más cercana. A semejanza de su aplicación en los
movimientos sísmicos terrestres, la Sismología Estelar trata de obtener información del
interior de las estrellas por medio de sus pulsaciones, también llamados modos de
oscilación. Se han realizado intentos más o menos fructíferos sobre diversos tipos de
estrellas pulsantes, cuyo mayor exponente son las enanas blancas pulsantes, en las que es
posible determinar con gran precisión su masa, radio y estratificación química. Dentro
del proyecto de investigación del IAC dedicado a Sismología Estelar, los autores del
siguiente trabajo pretenden aplicar las mismas herramientas sobre estrellas de Secuencia
Principal no peculiares y, por tanto, más fáciles de modelar teóricamente, como son las
variables delta Scuti.
ESTRELLAS DELTA SCUTI EN EL
CÚMULO DEL PESEBRE
Un laboratorio para estudiar la
estructura y evolución de las estrellas
Mario Hernández Corujo
(IAC)
Las estrellas variables delta
Scuti pertenecen a tipos espectrales A-F con masas típicas entre 1,5 y 2,5 Mo (masas
solares) que son susceptibles de pulsar al encontrarse en una franja de inestabilidad en
el diagrama HR producida por un mecanismo de excitación llamado mecanismo kappa o
de válvula. Éste produce retenciones y liberaciones continuas de energía debidas a
cambios en la opacidad, producidos en la capa de ionización del HeII. Su amplitud de
oscilación puede variar desde décimas de magnitud hasta el límite instrumental (~0,1
mmag) con períodos que van, típicamente, desde 30 minutos (~500 mHz) hasta 5 horas (~50
mHz). Un espectro típico de pulsación de una estrella delta Scuti se presenta en la
figura 1.
Figura 1: Espectro de Fourier de una de las estrellas
delta Scuti del Pesebre, BW Cnc, con 9 modos detectados, 4 de ellos formados por dos pares
muy próximos.
El procedimiento a seguir para
conseguir información estelar a partir de los modos observados es, en principio, simple:
una vez conocidos observacionalmente los valores de temperatura efectiva y luminosidad de
la estrella dentro de una caja de error, se intenta reproducir las frecuencias observadas
mediante los modos teóricos correspondientes a modelos estelares con parámetros acordes
con la caja de error. No se trata sólo de confrontar los dos conjuntos de modos, sino
que, además, cada modo de oscilación se caracteriza por una terna de valores (n,l,m)
que deben coincidir uno a uno entre el modo observado y el teórico.
Es aquí donde comienzan a
surgir los problemas en la aplicación de las herramientas sismológicas sobre nuestras
estrellas. Por una parte, el número de modos observados es mucho menor que el previsto
teóricamente. Esto puede ser debido bien a que dichos modos se encuentran inmersos en el
ruido o a que se ejercen mecanismos de selección, hoy en día desconocidos, sobre el
espectro de pulsación estelar. Este hecho influye en la determinación de los valores (n,l,m)
característicos de cada modo observado. En el caso solar o el de algunas enanas blancas,
la mayor parte de los modos teóricamente excitables son observados y, además, siguen un
patrón definido, por lo que es posible su identificación. Por otra parte, la rotación
estelar funciona como un grado de libertad añadido a los modelos. En primer orden, ésta
interviene en los modos de oscilación de n y l dados desdoblándolos en 2l+1
modos con |m|<2l. La separación entre modos depende del ritmo de
rotación y, como consecuencia, complica la confrontación entre el espectro teórico y el
observacional. Solamente una estimación de la rotación estelar superficial mínima es
posible a partir del valor de nseni observado.
Figura 2: Imagen 1,5ºx 1,5º del cúmulo del
Pesebre, donde se encuentra el mayor número de estrellas delta Scuti existentes en un
cúmulo. Ocho de las catorce estrellas delta Scuti conocidas han sido observadas con
continuidad durante varias semanas.
Visto esto, es evidente que
necesitamos trabajar en un entorno favorable en el que se puedan imponer restricciones
observacionales más fuertes a los modelos para suplir la carencia de gran parte de los
modos excitables. Un cúmulo abierto cercano y con un gran número de estrellas delta
Scuti detectadas sería el laboratorio ideal. El cúmulo del Pesebre (Fig. 2) reúne todos
estos requisitos: su metalicidad y distancia son relativamente bien conocidas; posee el
mayor número de estrellas delta Scuti en un cúmulo, catorce, cuyos parámetros como el nseni
están medidos; además, es posible una estimación de su edad a través de ajustes con
isocronas. La existencia de varias estrellas pulsantes, gemelas en su origen, cuyas
principales diferencias son sólo su masa y ritmo de rotación, hacen posible una
modelización más sencilla de forma que se pueda aplicar una comparación diferencial
entre sus espectros de pulsación.
Por todo ello, la red
observacional STEPHI (Stellar PHotometry International), en la que el IAC participa
junto con el Observatorio de Meudon (Francia), el IAUNAM (México) y el Observatorio de
Beijing (China), ha dedicado sus últimas campañas a observar estrellas delta Scuti del
Pesebre, de las que actualmente ocho ya han sido ampliamente seguidas. Ordenando sus
espectros de menor a mayor luminosidad, lo que equivale en el cúmulo a diferentes etapas
evolutivas desde plena Secuencia Principal hasta fases iniciales de Subgigante, se puede
distinguir una diferente distribución de sus modos observados (Fig. 3) pues, aparte de un
desplazamiento del espectro a bajas frecuencias según disminuye la densidad media
(sentido descendente), se percibe un estrechamiento del rango de modos observados.
Figura 3: Espectros de las delta Scuti del cúmulo
del Pesebre estudiadas en profundidad hasta ahora.
Para maximizar las restricciones
sobre nuestro problema, hemos ideado un método en el que suponemos la existencia de al
menos un par de modos radiales (l=0 y, por tanto, m=0) en el espectro de
cada estrella. Esto nos permite, por un lado, manejar mejor el efecto de la rotación, que
en el caso radial entra como un efecto de segundo orden; por otro lado, los cocientes de
las frecuencias de los modos radiales son valores muy poco dependientes de los parámetros
estelares y composición química, siendo su principal variable de nuevo la rotación
estelar. De esta manera, comparando los valores de los cocientes de frecuencias de los
modos detectados en cada estrella con los radiales teóricos, sería posible identificar
-y, por tanto, conocer sus valores de n- qué modos, entre los detectados, son
posibles pares de modos radiales. Cada posible par de modos radiales sería válido para
un cierto rango de rotación estelar, coherente con el valor de nseni
observado.
Se crea para cada estrella una
malla de modelos en los rangos de edad apropiados para el cúmulo considerando los valores
posibles de metalicidad y sobrepenetración convectiva (overshooting). Aplicando la
caja de error en Teff y Mbol, así como la incertumbre en la frecuencia de
los modos radiales dado por el rango de rotación estelar anteriormente determinado para
cada par, tendremos todos los modelos posibles que pueden oscilar con ese par de modos
radiales en una estrella dada. Esto se hace para todos los pares posibles encontrados en
cada estrella, teniéndose un conjunto de modelos para cada par. El origen común de todas
las estrellas del cúmulo impone la restricción final por la que, si existen pares de
modos radiales en cada estrella, sus modelos asignados deben corresponder a distancia,
edad y composición química prácticamente iguales. Por tanto, buscamos qué posibles
pares de modos radiales pueden ofrecer estas características comunes superponiendo sus
modelos en diagramas como el de la figura 4.
Figura 4: Superposición de los modelos válidos para
cuatro posibles pares de modos radiales, cada uno correspondiente a una estrella del
Pesebre (BN, BU, BW y BS Cnc). En negrita está marcada la zona de intersección de los
modelos de las cuatro estrellas a la vez. El resto de zonas sombreadas pertenecen a zonas
comunes a tres (trazo horizontal oscuro), dos (vertical claro) y una estrella (horizontal
claro).
En el caso de las cuatro
estrellas del Pesebre sobre las que hemos aplicado este método, unas pocas
identificaciones han cumplido estos requisitos, correspondiendo a modelos con metalicidad
mayor que la solar (Z~0,03) y con sobrepenetración convectiva aov~0,20. Además, se
deriva una edad del cúmulo de unos 650 millones de años y una distancia de 190 pc,
similar a la encontrada recientemente por HIPPARCOS. Así mismo, se obtiene una
estimación de la masa y de la velocidad angular de rotación estelar.
Actualmente, se están llevando
a cabo nuevas campañas observacionales sobre estrellas del Pesebre con el objetivo de
extraer más información a través de la detección de nuevos modos. Otros cúmulos con
varias estrellas delta Scuti, como por ejemplo las Pléyades, están siendo también
objetivo de STEPHI, con la idea de aplicar métodos similares al expuesto. Al mismo
tiempo, se espera contar en un futuro próximo con métodos observacionales fiables de
identificación de los modos que suplan en parte la deficiencia de modos observados. Ya
por último, la experiencia espacial podría dar un salto definitivo en el desarrollo de
la sismología estelar tal como se espera del mini-satélite francés con participación
española COROT, cuyo lanzamiento está previsto para finales del 2001. |