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CONTROL DE CALIDAD

ESPECIAL 1999

 En ocasiones, algunos científicos se saltan el procedimiento habitual en Ciencia de peer review para publicar sus resultados y utilizan indebidamente los medios de comunicación de masas para darlos a conocer. La consecuencia es que se da un inmerecido protagonismo a determinados resultados científicos en detrimento de otros quizá más importantes para la ciencia ¿Mediante qué mecanismos puede la comunidad científica defenderse del ‘fraude’ en Astronomía?

J. BECHTOLD:

"Considero positivo el énfasis que se ha puesto en la divulgación en los últimos años y creo que la prensa está haciendo un excelente trabajo de información. La mayoría de los periodistas científicos que conozco tienen muy buenos conocimientos de astronomía, plantean preguntas controvertidas sobre la relevancia de un resultado concreto y tienen buen criterio sobre lo que los astrónomos profesionales consideran o no significativo. De hecho, la mayoría de los periodistas científicos dedican mucho tiempo a verificar a través de especialistas en la materia la importancia de los resultados sobre los que informan. Mi experiencia es que los astrónomos profesionales y los editores de revistas especializadas son mucho más tolerantes a corrimientos al rojo cuantificados, a corrimientos al rojo cosmológicos de cuásares, etc. que la prensa en general."

G. BRUZUAL:

"Es una pena que esta práctica se haya extendido tanto en los últimos años en algunos de los países científicamente más avanzados. Los comunicados de prensa parecen haberse convertido en la vía habitual para dar a conocer algunos resultados prometedores, aún sin haber sido confirmados o convenientemente analizados. Pienso que la comunidad científica debería educar al público en general, a la prensa, a la instituciones patrocinadoras, a los gobiernos y a los comités de peer review sobre cuáles son los procedimientos adecuados para establecer y comunicar los resultados científicos. Pienso que, en la mayoría de los casos, este excesivo protagonismo de algunos astrónomos se ve impulsado por la necesidad de conseguir mayor apoyo para sus proyectos de investigación. También es una pena que las instituciones patrocinadoras presten más atención al papel destacado que puedan tener algunos científicos en los medios de comunicación que a los artículos verdaderamente científicos. La comunidad científica debería exigir una revisión de los criterios en que se basan algunas instituciones para asignar fondos a la hora de evaluar proyectos de investigación y así evitar este tipo de fraude."

M. DICKINSON:

"Sigo pensando que el sistema de peer review es la piedra angular de nuestro trabajo y, aunque hayan aparecido algunas ‘grietas’ (debido a la rápida difusión electrónica de borradores de publicaciones de resultados sin pasar por arbitraje), tiene sus ventajas y sus inconvenientes. Los datos del Hubble Deep Field y gran parte del trabajo de seguimiento, por ejemplo, se distribuyó rápida y ampliamente entre la comunidad astronómica, lo que condujo a una fértil puesta en común de la información y a un rápido avance. No soy pesimista en este aspecto, pienso que el sistema de peer review es sólido y que es bueno esforzarse para comunicar al público los resultados científicos a través de los medios de comunicación. Por supuesto, para mí es más fácil sentirme cómodo haciéndolo en astronomía de lo que me sentiría si trabajase, por ejemplo, en medicina, un campo que tiene que ver con la vida y la salud de la gente. En este caso, actuar con irresponsabilidad puede tener consecuencias mucho peores."

R. ELLIS:

"No se puede terminar de manera informal con el entusiasmo a la hora de publicar los resultados antes de someterlos a arbitraje, es una parte sana del debate científico. Si alguien presenta un resultado en un congreso emite un juicio por el que pone en juego su reputación. Lo mismo puede aplicarse en el caso de la presentación de artículos para su publicación en servidores de preprints como astro-ph, pero en este caso las consecuencias son mayores. En cuanto que artículos escritos, son citados como los últimos avances (ignorando con frecuencia lo que se haya escrito antes sobre el tema) y los periodistas utilizan las cifras sin revisar para sus artículos de divulgación. A veces el público sólo entiende la Ciencia en su versión simplificada, así que, inevitablemente, el resultado es confuso y a veces los científicos serios se ofenden por ello.

No obstante, no creo que me sintiera cómodo si se impusieran restricciones a lo que se puede publicar en astro-ph; la buena práctica debería seguir al ejemplo y el buen entendimiento más que a una serie de normas. Los científicos debemos ser más equilibrados al tratar con los medios de comunicación y los periodistas deberían ampliar sus fuentes para tener opiniones informadas y no creer simplemente en el autor. Los comunicados de prensa emitidos por instituciones nacionales (donde puede haber algún arbitraje) deberían tener un mayor peso que los emanados de departamentos específicos. Es algo muy frecuente y creo que existe cierta tendencia a recordar únicamente los casos más controvertidos.

En astronomía deberíamos considerarnos afortunados por el hecho de que sean sólo los científicos a nivel individual los que sufran en alguna ocasión. En otras áreas en las que interviene el gran público las consecuencias pueden ser terribles, como sucedió recientemente en el Reino Unido con la publicación de artículos sin revisar sobre el riesgo de consumir alimentos modificados genéticamente."

A. FRANCESCHINI:

"Además del planteado, quizá otro problema potencial podría estar relacionado con el extendido uso, a través de Internet, de las bases de datos electrónicas de preprints donde cualquiera puede publicar cualquier cosa sin ningún tipo de control; en principio son contribuciones útiles y positivas a la difusión de los resultados científicos, pero en la práctica podría constituir un problema si (algunos) resultados de gran calidad se mezclan con la plétora de artículos sin relevancia alguna (los primeros pasan con frecuencia fácilmente inadvertido). Cuando intereses políticos y económicos influyen en la calidad de las publicaciones científicas surgen problemas similares, por ejemplo, cuando alguien necesita entre 20 y 30 comunicaciones anuales para ascender en su carrera o mantener su puesto y, a menos que tenga todo un laboratorio para él solo (cosa que a veces pasa!), se corre el riesgo de publicar resultados sin contrastar o incluso errores. En principio, hasta algunas revistas estarían tentadas a reducir el nivel de calidad de los artículos que publican con tal de vender más.

Estos problemas se resolverían en parte empleando herramientas como el ‘Citation index’ como medida de la calidad científica. Sin embargo, ni siquiera las mantiene alejadas del efecto psicológico de valorar algunas publicaciones muy por encima de su valor real olvidándose de otras. Otra forma de mantener un alto nivel en las publicaciones astronómicas sería contar con un número limitado de revistas de calidad, donde el sistema de peer review funcione especialmente bien y con eficacia, por ejemplo, duplicando el número de árbitros por revista. Estas revistas publicarían, también en versión electrónica, un número limitado de artículos cuyo alto nivel estaría garantizado. Serían lo más internacionales posible y deberían estar financiadas en parte también por instituciones astronómicas internacionales (como la IAU, de ser posible). Lo beneficios de tal esfuerzo financiero para la comunidad astronómica no serían inferiores a la puesta en funcionamiento de un nuevo telescopio."

K. FREEMAN:

"No tengo muy en cuenta el ‘procedimiento de peer review normal’ cuando pienso en publicar algo. Si algún astrónomo competente pensase seriamente en cometer un fraude en investigación no creo que el sistema normal de peer review pudiese frenarlo mejor de lo que es capaz de filtrar un error bien asentado o sutilmente agazapado.

Formo parte del equipo de editores de una revista y mi experiencia me dice que los textos se pueden clasificar en dos clases. La Clase 1 no es más que basura, lo que es evidente para casi cualquier persona con un poco de experiencia tras una lectura rápida. Son los artículos que se rechazan enseguida. La otra clase agrupa a los artículos publicables. Algunos son muy buenos tal y como los presentan y otros se van mejorando a lo largo del proceso de arbitraje (se recortan, se refuerzan los argumentos, se corrigen los errores evidentes que puedan contener) pero serían válidos aún sin las correcciones del arbitraje. Y otros artículos se rechazan porque no son especialmente interesantes, aunque su publicación no tuviese ningún efecto negativo.

¿Qué se consigue entonces con el proceso de peer review? Lleva un montón de tiempo de científicos en activo, retrasa la publicación y aumenta ligeramente el nivel de los artículos que llegan a publicarse. Pero muchas cosas flojas acaban pasando el filtro. Creo que la principal utilidad práctica del sistema de arbitraje es poner obstáculos que la gente tiene que superar con el fin de determinar su propia competencia y así hacerse útiles.

¿Importa realmente si se publican artículos flojillos o incluso si se cuela algún fraude? ¿E importa si alguien anuncia un ‘gran descubrimiento’ al New York Times en vez de hacerlo al ApJ? Yo creo que no. Pienso que la comunidad científica es perfectamente capaz de valorar su propio input. ¿Se acuerdan de la saga de la fusión fría? Ese fue uno de los mejores momentos de la comunidad científica, creo. Científicos de toda credibilidad anunciaron algo muy interesante e importante pero bastante improbable y la comunidad lo trató de forma científica. No creo que el sistema normal de peer review hubiese hecho mucho para mejorar la forma en que se trató el tema de la fusión fría".

S. RAWLINGS:

"Creo que la Astronomía es menos proclive a este tipo de comportamiento aberrante que otras ramas de la Ciencia y, por experiencia, es más frecuente que sea el astrónomo el que sufre en manos de los medios de comunicación que viceversa. Por regla general, los resultados astronómicos que llegan a los periódicos merecen ser difundidos, si bien es cierto que los que son realmente importantes acaban llegando al público de todos modos. Esto es así en parte porque, en sus contactos con los medios, a los astrónomos les resulta más fácil divulgar sus propios resultados que subrayar otros más importantes que se hayan producido en su campo. No obstante, el ‘fraude’ es muy pequeño en Astronomía, y esta feliz circunstancia sigue dándose a pesar del enorme incremento en los servidores electrónicos de preprints utilizados para la difusión de artículos de Astronomía a una gran audiencia sin tener que pasar por arbitraje. Por defectos que tenga, creo en la eficacia del sistema de peer review, y esquivarlo es causa frecuente de molestias innecesarias: a mí me ha salvado de cometer errores desagradables en más de una ocasión. Sería estupendo que todos los astrónomos respetasen el principio de someter sus artículos a una lectura crítica por árbitros informados e independientes antes de lanzarlos a la circulación."

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