En ocasiones, algunos
científicos se saltan el procedimiento habitual en Ciencia de peer review para
publicar sus resultados y utilizan indebidamente los medios de comunicación de masas para
darlos a conocer. La consecuencia es que se da un inmerecido protagonismo a determinados
resultados científicos en detrimento de otros quizá más importantes para la ciencia
¿Mediante qué mecanismos puede la comunidad científica defenderse del
fraude en Astronomía?
J. BECHTOLD:
"Considero positivo
el énfasis que se ha puesto en la divulgación en los últimos años y creo que la prensa
está haciendo un excelente trabajo de información. La mayoría de los periodistas
científicos que conozco tienen muy buenos conocimientos de astronomía, plantean
preguntas controvertidas sobre la relevancia de un resultado concreto y tienen buen
criterio sobre lo que los astrónomos profesionales consideran o no significativo. De
hecho, la mayoría de los periodistas científicos dedican mucho tiempo a verificar a
través de especialistas en la materia la importancia de los resultados sobre los que
informan. Mi experiencia es que los astrónomos profesionales y los editores de revistas
especializadas son mucho más tolerantes a corrimientos al rojo cuantificados, a
corrimientos al rojo cosmológicos de cuásares, etc. que la prensa en general."
G. BRUZUAL:
"Es una pena que
esta práctica se haya extendido tanto en los últimos años en algunos de los países
científicamente más avanzados. Los comunicados de prensa parecen haberse convertido en
la vía habitual para dar a conocer algunos resultados prometedores, aún sin haber sido
confirmados o convenientemente analizados. Pienso que la comunidad científica debería
educar al público en general, a la prensa, a la instituciones patrocinadoras, a los
gobiernos y a los comités de peer review sobre cuáles son los procedimientos
adecuados para establecer y comunicar los resultados científicos. Pienso que, en la
mayoría de los casos, este excesivo protagonismo de algunos astrónomos se ve impulsado
por la necesidad de conseguir mayor apoyo para sus proyectos de investigación. También
es una pena que las instituciones patrocinadoras presten más atención al papel destacado
que puedan tener algunos científicos en los medios de comunicación que a los artículos
verdaderamente científicos. La comunidad científica debería exigir una revisión de los
criterios en que se basan algunas instituciones para asignar fondos a la hora de evaluar
proyectos de investigación y así evitar este tipo de fraude."
M. DICKINSON:
"Sigo pensando que
el sistema de peer review es la piedra angular de nuestro trabajo y, aunque hayan
aparecido algunas grietas (debido a la rápida difusión electrónica de
borradores de publicaciones de resultados sin pasar por arbitraje), tiene sus ventajas y
sus inconvenientes. Los datos del Hubble Deep Field y gran parte del trabajo de
seguimiento, por ejemplo, se distribuyó rápida y ampliamente entre la comunidad
astronómica, lo que condujo a una fértil puesta en común de la información y a un
rápido avance. No soy pesimista en este aspecto, pienso que el sistema de peer review
es sólido y que es bueno esforzarse para comunicar al público los resultados
científicos a través de los medios de comunicación. Por supuesto, para mí es más
fácil sentirme cómodo haciéndolo en astronomía de lo que me sentiría si trabajase,
por ejemplo, en medicina, un campo que tiene que ver con la vida y la salud de la gente.
En este caso, actuar con irresponsabilidad puede tener consecuencias mucho peores."
R. ELLIS:
"No se puede
terminar de manera informal con el entusiasmo a la hora de publicar los resultados antes
de someterlos a arbitraje, es una parte sana del debate científico. Si alguien presenta
un resultado en un congreso emite un juicio por el que pone en juego su reputación. Lo
mismo puede aplicarse en el caso de la presentación de artículos para su publicación en
servidores de preprints como astro-ph, pero en este caso las consecuencias son
mayores. En cuanto que artículos escritos, son citados como los últimos avances
(ignorando con frecuencia lo que se haya escrito antes sobre el tema) y los periodistas
utilizan las cifras sin revisar para sus artículos de divulgación. A veces el público
sólo entiende la Ciencia en su versión simplificada, así que, inevitablemente, el
resultado es confuso y a veces los científicos serios se ofenden por ello.
No obstante, no creo que me
sintiera cómodo si se impusieran restricciones a lo que se puede publicar en astro-ph;
la buena práctica debería seguir al ejemplo y el buen entendimiento más que a una serie
de normas. Los científicos debemos ser más equilibrados al tratar con los medios de
comunicación y los periodistas deberían ampliar sus fuentes para tener opiniones
informadas y no creer simplemente en el autor. Los comunicados de prensa emitidos por
instituciones nacionales (donde puede haber algún arbitraje) deberían tener un mayor
peso que los emanados de departamentos específicos. Es algo muy frecuente y creo que
existe cierta tendencia a recordar únicamente los casos más controvertidos.
En astronomía deberíamos
considerarnos afortunados por el hecho de que sean sólo los científicos a nivel
individual los que sufran en alguna ocasión. En otras áreas en las que interviene el
gran público las consecuencias pueden ser terribles, como sucedió recientemente en el
Reino Unido con la publicación de artículos sin revisar sobre el riesgo de consumir
alimentos modificados genéticamente."
A. FRANCESCHINI:
"Además del
planteado, quizá otro problema potencial podría estar relacionado con el extendido uso,
a través de Internet, de las bases de datos electrónicas de preprints donde
cualquiera puede publicar cualquier cosa sin ningún tipo de control; en principio son
contribuciones útiles y positivas a la difusión de los resultados científicos, pero en
la práctica podría constituir un problema si (algunos) resultados de gran calidad se
mezclan con la plétora de artículos sin relevancia alguna (los primeros pasan con
frecuencia fácilmente inadvertido). Cuando intereses políticos y económicos influyen en
la calidad de las publicaciones científicas surgen problemas similares, por ejemplo,
cuando alguien necesita entre 20 y 30 comunicaciones anuales para ascender en su carrera o
mantener su puesto y, a menos que tenga todo un laboratorio para él solo (cosa que a
veces pasa!), se corre el riesgo de publicar resultados sin contrastar o incluso errores.
En principio, hasta algunas revistas estarían tentadas a reducir el nivel de calidad de
los artículos que publican con tal de vender más.
Estos problemas se resolverían
en parte empleando herramientas como el Citation index como medida de
la calidad científica. Sin embargo, ni siquiera las mantiene alejadas del efecto
psicológico de valorar algunas publicaciones muy por encima de su valor real olvidándose
de otras. Otra forma de mantener un alto nivel en las publicaciones astronómicas sería
contar con un número limitado de revistas de calidad, donde el sistema de peer review
funcione especialmente bien y con eficacia, por ejemplo, duplicando el número de
árbitros por revista. Estas revistas publicarían, también en versión electrónica, un
número limitado de artículos cuyo alto nivel estaría garantizado. Serían lo más
internacionales posible y deberían estar financiadas en parte también por instituciones
astronómicas internacionales (como la IAU, de ser posible). Lo beneficios de tal esfuerzo
financiero para la comunidad astronómica no serían inferiores a la puesta en
funcionamiento de un nuevo telescopio."
K. FREEMAN:
"No tengo muy en
cuenta el procedimiento de peer review normal cuando pienso en publicar
algo. Si algún astrónomo competente pensase seriamente en cometer un fraude en
investigación no creo que el sistema normal de peer review pudiese frenarlo mejor
de lo que es capaz de filtrar un error bien asentado o sutilmente agazapado.
Formo parte del equipo de
editores de una revista y mi experiencia me dice que los textos se pueden clasificar en
dos clases. La Clase 1 no es más que basura, lo que es evidente para casi cualquier
persona con un poco de experiencia tras una lectura rápida. Son los artículos que se
rechazan enseguida. La otra clase agrupa a los artículos publicables. Algunos son muy
buenos tal y como los presentan y otros se van mejorando a lo largo del proceso de
arbitraje (se recortan, se refuerzan los argumentos, se corrigen los errores evidentes que
puedan contener) pero serían válidos aún sin las correcciones del arbitraje. Y otros
artículos se rechazan porque no son especialmente interesantes, aunque su publicación no
tuviese ningún efecto negativo.
¿Qué se consigue entonces con
el proceso de peer review? Lleva un montón de tiempo de científicos en activo,
retrasa la publicación y aumenta ligeramente el nivel de los artículos que llegan a
publicarse. Pero muchas cosas flojas acaban pasando el filtro. Creo que la principal
utilidad práctica del sistema de arbitraje es poner obstáculos que la gente tiene que
superar con el fin de determinar su propia competencia y así hacerse útiles.
¿Importa realmente si se
publican artículos flojillos o incluso si se cuela algún fraude? ¿E importa si alguien
anuncia un gran descubrimiento al New York Times en vez de hacerlo al ApJ? Yo
creo que no. Pienso que la comunidad científica es perfectamente capaz de valorar su
propio input. ¿Se acuerdan de la saga de la fusión fría? Ese fue uno de los
mejores momentos de la comunidad científica, creo. Científicos de toda credibilidad
anunciaron algo muy interesante e importante pero bastante improbable y la comunidad lo
trató de forma científica. No creo que el sistema normal de peer review hubiese
hecho mucho para mejorar la forma en que se trató el tema de la fusión fría".
S. RAWLINGS:
"Creo que la
Astronomía es menos proclive a este tipo de comportamiento aberrante que otras ramas de
la Ciencia y, por experiencia, es más frecuente que sea el astrónomo el que sufre en
manos de los medios de comunicación que viceversa. Por regla general, los resultados
astronómicos que llegan a los periódicos merecen ser difundidos, si bien es cierto que
los que son realmente importantes acaban llegando al público de todos modos. Esto es así
en parte porque, en sus contactos con los medios, a los astrónomos les resulta más
fácil divulgar sus propios resultados que subrayar otros más importantes que se hayan
producido en su campo. No obstante, el fraude es muy pequeño en Astronomía,
y esta feliz circunstancia sigue dándose a pesar del enorme incremento en los servidores
electrónicos de preprints utilizados para la difusión de artículos de
Astronomía a una gran audiencia sin tener que pasar por arbitraje. Por defectos que
tenga, creo en la eficacia del sistema de peer review, y esquivarlo es causa
frecuente de molestias innecesarias: a mí me ha salvado de cometer errores desagradables
en más de una ocasión. Sería estupendo que todos los astrónomos respetasen el
principio de someter sus artículos a una lectura crítica por árbitros informados e
independientes antes de lanzarlos a la circulación." |