La visita de sres celestiales son un tema continua en la historia de la humanidad desde la antiguedad.
Dioses y demonios son compañeros familiares, y
cada
época
se ha abocado a la tarea de representarlos con los medios a nuestra
disposición. Durante mucho tiempo la tradición oral fue
el elemento que permitía describir esos seres misteriosos, hasta
que el hombre fue desarrollando otros medios de transmitir
información y de representar sus ideas.
Llegó entonces la escritura, y después la escultura y
pintura. Muchos de
estas representaciones tuvieron como modelo nuestro propia experiencia,
y no es
extraño que las imagenes simbolizen tanto nuestros anhelos como
nuestros miedos,
y que estos seres tiendan a adoptar una apariencia antropomorfa.
A medida que la fue ganando terreno la ciencia moderna, que se puede poner arbitrariamente como referencia en la época de Galileo y Newton, fue tomando cuerpo en la sabiduría popular la idea que no era descabellado pensar en la existencia de mundos semejantes a la Tierra. Y, por supuesto, de allí a un paso estaba la idea de que algunos de estos mundos podrían estar habitados por seres inteligentes como nosotros.
De que forma podían ser esos habitantes quedaba a cargo de nuesta imaginación. Hay una amplia bibliografía sobre diferentes representaciones de vida extraterrestre, desde obras escritas originalmente con animo satírico, hasta especulaciones basadas en el conocimiento de la ciencia del momento.
Se puede considerar que la idea de vida extraterrestre como un diferente patrón de vida no emergió hasta finales del siglo XIX, como una consecuencia natural de las ideas de evolución y el concepto de los procesos de adaptación al medio creadas por Lamarck y Darwin.
Las ideas sobre la existencia de seres alienígenas fueron popularizadas por el francés Camille Flammarion, y recibieron su gran impulso popular con la publicación de La Guerra de los Mundos, la novela de H.G.Wells, que exponia un caso extremo de supervivencia darwiniana.
De aquí hasta nuestros dias existe una continua evolución del concepto de alienigena, pasando desde los monstruosos invasores de las películas de los años cincuenta a los amistosos emisarios de paz de la década de los ochenta. Y, por supuesto, en el ámbito de la literatura, ha existido tiempo para poder hablar de muchos tipos de civilizaciones extraterrestres.