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La energética juventud de las galaxias enanas que nos rodean

Autor/es: J. R. Bermejo-Climent, G. Battaglia, C. Gallart, A. Di Cintio, C. B. Brook. L. Cicuéndez, M. Monelli, R. Leaman, L. Mayer, J. Peñarrubia, J. I. Read

Referencia: 2018 MNRAS 479 1514 | Enlace

Evolución de una galaxia enana en las simulaciones NIHAO. <span>Créditos: NIHAO collaboration</span>
Evolución de una galaxia enana en las simulaciones NIHAO. Créditos: NIHAO collaboration

Figura: Las imágenes muestran la temperatura del gas (rojo es caliente, azul es frío) a diferente desplazamiento al rojo. Se puede apreciar la burbuja de gas caliente explusada hacia los exteriores por las explosiones de supernova.


Se piensa que la mayor parte de la materia del universo es materia no bariónica, posiblemente formada por partículas aún por descubrir.

Si en la formación y evolución de galaxias sólo fuesen importantes las interacciones gravitatorias, las teorías actuales predicen que las galaxias deberían estar rodeadas por halos de materia oscura con densidades que aumentan conforme nos acercamos al centro. Sin embargo, se está alcanzando el consenso de que los procesos debidos a la componente bariónica de las galaxias pueden alterar la distribución de materia oscura.

En principio, la energía de las explosiones de supernova tipo II puede empujar repetidamente el gas hacia fuera, cambiando el potencial gravitatorio y modificando la distribución de materia oscura, que se volvería menos densa en las regiones centrales.

En este trabajo, los autores usaron mediciones precisas de la cantidad de estrellas formadas en las primeras fases de vida de 16 galaxias enanas que habitan nuestro Grupo Local, para calcular la cantidad de energía de las estrellas masivas que se espera que exploten en forma de supernovas tipo II.

Los autores han concluido que, a menos que más del 90% de esta energía se pierda en forma de radiación, las observaciones apoyan la idea de que estos procesos pueden inducir cambios significativos en la densidad de los halos de materia oscura de las galaxias analizadas.

Los autores también predicen cuáles de entre las galaxias satélites de la Vía Láctea estudiadas son las más prometedoras para estudiar más a fondo, hallando que las mayores desviaciones de la estructura inicial de materia oscura deberían ocurrir en las galaxias enanas Sculptor y Fornax, mientras que Draco y Ursa Minor deberían haber sido aquellas más capaces de preservar las densidades centrales iniciales de sus halos.

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