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FENÓMENOS
A OBSERVAR
Durante un eclipse anular, aparte de seguir su evolución
desde que la Luna entra hasta que sale del disco solar,
dos son los
fenómenos más interesantes a observar: los
efectos de difracción y las perlas de Baily.
En
las fases de parcialidad, y por el efecto de la difracción
de la luz, es posible distinguir en el suelo o en una superficie
lisa diminutas imágenes del Sol eclipsado si vemos
la luz solar a través de, por ejemplo, los intersticios
entre las hojas de los árboles, que actúan
como pequeñas cámaras oscuras. Cualquier pequeño
orificio por el que pase la luz del Sol eclipsado puede
servir para este curioso propósito.
Perlas de Baily fotografiadas en el eclipse total de Sol
del 21 de junio de 2001 desde Zambia (Foto J.C. Casado-starryearth.com).
Las perlas de Baily son los últimos rayos solares
pasando por los valles y montañas de la Luna, y reciben
su nombre del astrónomo Francis Baily, quien las
observó en el eclipse anular de 1836.
Cronometrar
y observar con precisión los momentos de las primeras
y las últimas perlas tiene un gran valor científico,
pues permite reconstruir con exactitud el perfil lunar,
además de derivar las formas y posiciones relativas
del Sol y de la Luna.
En
los bordes norte o sur de la banda de anularidad, además,
el fenómeno de las perlas tiene mayor duración,
pues el disco lunar pasa rozando más tiempo el Sol,
y uno de los resultados que se pueden obtener es medir el
diámetro solar con precisiones de hasta sólo
30 kilómetros (el diámetro del Sol es de 1.390.000
km).
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