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ARQUEASTRONOMÍA
MONÓLOGOS DE ASTROFÍSICA

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CÉSAR ESTEBAN, Investigador del IAC y Profesor Titular de la Universidad de La Laguna.

Yo soy astrofísico, trabajo en nebulosas, y llegué a la Arqueoastronomía porque me interesa la historia y la arqueología.

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Ir a imagen ampliada(122kb) La Arqueoastronomía es el estudio del conocimiento astronómico de culturas antiguas: descubrir si una civilización observaba el cielo, cuál era su calendario, si orientaba las tumbas y los templos de una manera determinada... Si se comparan patrones astronómicos en diferentes culturas se puede saber si han estado en contacto entre ellas y cómo ha evolucionado su conocimiento astronómico.

Este estudio varía mucho según si las culturas antiguas son históricas, con vestigios escritos, o prehistóricas, sin testimonio escrito. En el primer caso, su conocimiento astronómico se obtiene principalmente leyendo sus textos e interpretando la información. En el segundo, se estudian los restos materiales.

Capitolio de Dougga (Túnez), ciudad romana de origen númida.
Foto: César Esteban
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El grupo de Arqueoastronomía del Instituto de Astrofísica de Canarias (IAC) trabaja, sobre todo, con culturas no históricas. Se utiliza la orientación de templos y tumbas para obtener datos objetivos a los que se puede aplicar la estadística. También se interpreta la iconografía, pinturas o representaciones de estas culturas, aunque éste es un análisis más subjetivo. La Arqueoastronomía necesita un análisis interdisciplinar: arqueólogos, antropólogos o astrónomos pueden trabajar en ella, pero necesitan conocimientos externos a la formación particular de cada uno, ya sea en humanidades o en astronomía. Aunque se está definiendo una metodología estándar de trabajo, todavía hay gente que, desgraciadamente, no trabaja de forma rigurosa ni estrictamente científica. Hay algunos que rozan el pseudocientifismo sobreinterpretando los datos, lo que va en detrimento de la verdadera Arqueoastronomía. Trayectoria del disco solar el día del equinoccio de otoño (23 de septiembre) tal y como se observa desde el santuario ibérico de La Serreta (siglos III-II a.C., Alcoi, Alicante).
Foto: Emilio Cortell.
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Existen diferentes tipos de estudios arqueoastronómicos. Los diagramas de orientación de templos, por ejemplo, representan su ubicación respecto al horizonte y permiten ver si hay un punto hacia el que los templos se orientan preferentemente o si su distribución es aleatoria. Es difícil relacionar los datos de orientación con la astronomía. Si los mismos patrones de orientación están repartidos por un área geográfica muy extensa, como el cielo puede ser lo único común, probablemente se pueda inferir una explicación astronómica.

Los parámetros astronómicos más utilizados por civilizaciones antiguas para la ubicación de yacimientos son los solsticios de verano e invierno y el equinoccio. El solsticio de verano y el de invierno son los dos puntos que señalan los lugares extremos de salida o puesta del Sol a lo largo del año. El Sol ya no sale más al sur ni más al norte.

Trayectoria del disco solar en tres días consecutivos alrededor del equinoccio tal y como puede verse desde el depósito votivo ibérico de El Amarejo (siglos IV-III a.C.).
Foto: César Esteban
  El equinoccio puede ser definido de diversas maneras. Nuestro concepto de equinoccio proviene de la astronomía esférica, probablemente de los griegos, (s. III ó IV a.C) y de su intento de matematizar la posición de los astros en el cielo. La eclíptica es el círculo de la trayectoria del Sol a lo largo del año. El equinoccio tiene lugar cuando el Sol está sobre el Ecuador celeste, que es la proyección del Ecuador de la Tierra sobre el cielo. ---  

 

Sin embargo, se han encontrado relaciones con el equinoccio en yacimientos megalíticos de Gran Bretaña, en templos ibéricos y santuarios canarios prehispánicos y en la América precolombina. Posiblemente, estas civilizaciones no conocían la geometría esférica, pero el equinoccio es también el momento en el que el Sol sale exactamente por el este. Asimismo, se puede determinar como el punto medio temporal entre los solsticios de verano y de invierno.

Las relaciones astronómicas no se refieren sólo a la orientación de un edificio, sino también a que ocurra un determinado fenómeno en un momento determinado del año, en dicho lugar. Por ejemplo, que el Sol entre directamente en el interior de un templo coincidiendo con el solsticio o el equinoccio. Si sólo ocurre en un sitio, puede ser por casualidad, pero, si ocurre en varios pertenecientes a la misma cultura, tiene seguramente una razón de ser.

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En todo el mundo se han encontrado yacimientos con relaciones astronómicas. En Canarias, hay muchos fenómenos llamativos que se repiten. Su importancia estadística permite afirmar que los lugares sagrados aborígenes de las islas tenían algo que ver con la astronomía. Por ejemplo, en Gran Canaria está la necrópolis de Arteara, donde hay un túmulo, llamado del Rey por la gente del lugar, que un día de verano es iluminado por el Sol. Este día coincide con el equinoccio. Podría ser que se construyera la necrópolis en un lugar iluminado durante el equinoccio o que, una vez construida, se ubicara la tumba del rey en el sitio más apropiado. Otro ejemplo de relación arqueoastronómica en Gran Canaria es el Roque de Bentayga: la Luna llena en su posición más meridional sale justo por detrás del Roque Nublo y, además, el Sol durante el equinoccio ilumina directamente un petroglifo (un símbolo excavado en la piedra). En el extranjero, en Egipto existen templos orientados para que, en un determinado momento, se ilumine su interior e incluso determinados dioses en sus días de culto; en Inglaterra está Stonehenge, un yacimiento formado por círculos de piedras; o, en Irlanda, Newgrange, una tumba en la que entra el Sol en el solsticio de invierno a través de un largo corredor, un fenómeno que es muy difícil que sea debido al azar. En el norte de África (Marruecos, Túnez y Libia) hemos medido tumbas y templos. Los resultados indican que hay costumbres en la orientación de estos monumentos que pueden tener implicación astronómica y que, además, pueden estar relacionadas con otros hábitos que observamos en las Islas Canarias y en diferentes lugares del Mediterráneo antiguo.

Orto solar en el solsticio de verano tal y como se observa desde el interior de la cueva de Cuatro Puertas, yacimiento prehispánico en Gran Canaria.
Foto: César Esteban
Ir a imagen ampliada, 90kb Actualmente, estoy estudiando la cultura de los íberos en la Península, donde he relacionado diversos fenómenos con el equinoccio. Asimismo, he encontrado una cueva del Paleolítico, en Valencia, cuyo interior era iluminado por el Sol durante el solsticio de invierno; de hecho sigue estando iluminada, ya que no ha variado mucho la posición solar. Sería la relación astronómica conocida más antigua, de hace unos veinte mil años. Sin embargo, podría ser debida a la casualidad, ya que es el único yacimiento del paleolítico donde se ha observado. Orto solar del día 19 de marzo de 2000 (día anterior al equinoccio de primavera) desde el depósito votivo ibérico (siglos III-IV a.C.) de El Amarejo (Albacete).
Foto: César Esteban
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Para hacer estudios astronómicos como éstos, se deben hacer ciertas suposiciones. Los yacimientos más susceptibles de tener alineación astronómica son los relacionados con actividades religiosas o funerarias. Una fortaleza o un pueblo deberían estar orientados o situados siguiendo otros objetivos, por ejemplo de defensa o cercanía de agua potable. Como astrónomo, sabes por dónde sale el Sol, la Luna, etc. y sabes medir orientaciones. Estos datos deben introducirse en el contexto histórico y arqueológico de los lugares. Lo mejor siempre es trabajar con arqueólogos para obtener esa información, o con historiadores. Por ejemplo, para los íberos, el equinoccio parece que era un momento importante del año. Históricamente, se sabe que también era principal para los griegos, que celebraban festividades sobre la fecundidad en el equinoccio muy extendidas por el Mediterráneo Antiguo. En el Oriente Próximo, los sirios y fenicios conocían el equinoccio, que era la base de su calendario y una gran festividad. La cultura ibérica es fruto de la colonización e influencia griega y fenicia durante el primer milenio a.C., lo que posiblemente vincula el uso ritual del equinoccio a esta relación cultural.

César Esteban frente al trilitón Ha’amonga-a-Maui en Hahake (isla de Tongatapu, Reino de Tonga). Construido alrededor del 1200 d.C., este monumento es singular en todo el Pacífico. El dintel de encuentra orientado a la salida del sol en el solsticio de diciembre (verano en el hemisferio austral).
Foto: César Esteban
 

La Arqueoastronomía puede tener un carácter más popular o divulgativo que la Astrofísica porque los conceptos son relativamente sencillos, son fácilmente entendibles, y, además, porque a la gente le importa lo que le pasa a la gente. La historia de un pueblo, todo lo que tiene que ver con una sociedad, con una cultura, atrae más que lo que pueda ocurrir fuera de ella.

Annia Domènech (IAC)
Agosto 2000

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