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(III) Pasado, presente y futuro de las misiones a cometas

 
 

¿Sería posible viajar a un cometa aunque fuera a un envejecido de corto período aprovechando que conocemos bien su trayectoria? Varias misiones espaciales lo han intentado ya. Otra, Rosetta, espera su turno en el diciembre de 2003. Su objetivo: posarse sobre un cometa, tomar muestras de su composición, y enviar los resultados a la Tierra. Más atrás en el tiempo, en 2010, la misión Kuiper- Express, de la NASA, alcanzará el misterioso Plutón y se adentrará en el Cinturón de Kuiper.

El mayor éxito conseguido hasta la fecha hay que atribuírselo a Giotto. Esta sonda de la Agencia Espacial Europea consiguió aproximarse a sólo 600 kilómetros del cometa Halley en su último acercamiento a la Tierra, con una precisión nunca antes lograda para una distancia que resulta despreciable a escala planetaria. Las sondas soviéticas Vega 1 y Vega 2 habían corregido previamente su trayectoria y, finalmente, el 9 de febrero, Giotto fotografiaba el núcleo, una especie de patata deforme compuesta de hielo y polvo, que expelía gases de una manera irregular, giraba sobre sí misma cada 52 horas y parecía cubierta por una costra de material opaco, posiblemente materia orgánica.

Galeria de imágenes de diferentes sondas (ESA)  

Sonda Giotto (ESA)

Además de Giotto, otras misiones a cometas y asteroides llegan y llegarán alto. En febrero de 1999, la NASA lanzó al espacio Stardust (‘polvo de estrella’), con el objetivo de recoger partículas de polvo y muestras del cometa P/Wild 2, un recién llegado al Sistema Solar interior y, por lo tanto, relativamente joven. P/Wild 2 orbitaba entre Urano y Júpiter pero el planeta gigante alteró su órbita en 1974 y lo hizo precipitarse. Stardust se encontrará con el cometa, de cuatro kilómetros, el 2 de enero de 2004. Dos años más tarde, una cápsula con las muestras caerá como una pluma sobre el desierto de Utah. Tampoco se olvidará la agencia estadounidense de los asteroides. En enero de 2002, en colaboración con la agencia espacial japonesa (ISAS), la NASA enviará un pequeño vehículo espacial al asteroide Nereus. Un robot saldrá de la nave Muses- C para recoger muestras en su superficie y enviarlas a la Tierra.

Núcleo del cometa Halley, visto por la sonda Giotto (NASA)

Las mayores esperanzas están puestas en la misión Rosetta, un homenaje a la losa de basalto negro descubierta en 1799 durante la invasión napoleónica de Egipto, y en la que Jean François Champollion descifró los jeroglíficos y la escritura demótica tras más de diez años de esfuerzos. Hasta entonces, los caracteres egipcios se consideraban como enigmas "científicamente irresolubles". Y enigmáticos también resultan los mensajes de átomos y moléculas que ayudan a dar sentido a nuestro origen cósmico y que se esperan hallar en la superficie del cometa.

Misión Rosetta (NASA)

 image32.jpg (15593 bytes)

La nave Rosetta, de la ESA, se encontrará con 46 P/Wirtanen, cartografiará con gran detalle su superficie, sobre la que posará el Rosetta Lander (RoLand, un conjunto de instrumentos de medición). Durante meses, la nave mariposeará alrededor del cometa y, así, podrá ver las erupciones de su núcleo conforme se acerque al Sol y se caliente.

Pero habrá que esperar al año 2011 para asistir a este espectáculo. Rosetta se lanzará dentro del Ariane- 5 en enero de 2003 y amenizará su largo viaje con la inspección de dos asteroides, posiblemente Mimistrobell y Rodari. Al cabo de 3.150 días, la nave interceptará al cometa en un punto lo suficientemente cercano para permitir la comunicación con la Tierra. En ese momento, reducirá su velocidad (de 100 metros por segundo) hasta acoplarse a una órbita cercana al núcleo.

46 P/Wirtanen, con un radio de unos 700 metros, fue descubierto el 15 de enero de 1948 en el Observatorio de Lick (Estados Unidos). Desde entonces, los astrónomos han constatado dos acercamientos del cometa a Júpiter, en 1972 y 1984, que alteraron su órbita. La técnica y el afán divulgador de un astrofísico participante en el proyecto, Michael Müller, nos permiten ahora saber en qué punto de su recorrido está en este momento, visitando la dirección http://galileo.mpi-hd.mpg.de

¿Cuál es el mecanismo del núcleo de un cometa? ¿Qué aspecto tiene de cerca su inapacible superficie? ¿Y cómo se combinan sus ingredientes para lograr este apetitoso bocado astronómico o, lo que puede ser lo mismo, un organismo vivo?

No sólo el origen del Sistema Solar está confinado en el corazón de estos veteranos viajeros. Puede que en sus salidas fuera de nuestro vecindario galáctico hayan atrapado valiosas muestras del material interestelar. Y, merced a su análisis, enviarnos aún más atrás en el pasado, en un viaje a los orígenes, afortunadamente, de ida y vuelta.

Más información sobre cometas

Nave Rosetta (NASA)
 

 

ABRIENDO LAS CÁPSULAS DEL TIEMPO:

(I) Una chispa en la inmensidad del espacio

(II) Posibles claves de la vida y la muerte en la Tierra

(III) Pasado, presente y futuro de las misiones a cometas

José Manuel Abad Liñán (periodista IAC)
Septiembre 2000

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