Aunque los cometas se muevan muy
velozmente*, debido a su lejanía no podemos percibir su movimiento, aunque sí notaremos
de una noche a otra un pequeño desplazamiento con respecto al telón de fondo
aparentemente fijo de las estrellas. Sin embargo, si la Tierra en su recorrido alrededor
del Sol atraviesa la órbita con gases y polvo que dejó el cometa, se producirá una
«lluvia de estrellas», que no es más que la chispeante fricción de estas pequeñas
partículas con la atmósfera de la Tierra.
La famosa lluvia de las Perseidas en
agosto, también conocida como las «Lágrimas de San Lorenzo», está asociada al rastro
que deja tras de sí el cometa Swift-Tuttle**. Las Eta Acuáridas en mayo y las Oriónidas
en octubre se producen cuando la Tierra cruza distintos tramos de la órbita del Halley.
Las Leónidas en noviembre tienen su origen en el cometa Tempel-Tuttle*** .
(*) A un promedio de 42 km/s
cuando se encuentran a 1 UA del Sol.
(**) Su último paso por el perihelio (a 0,9964 UA del Sol) fue el 11 de diciembre de 1992
y su período es de 135 años.
(***) Su último paso por el perihelio (a 0,9766 UA del Sol) fue el 28 de febrero de 1998
y su período es de 32,2 años.
Perihelio: punto de la órbita
más cercano al Sol.
ÚLTIMOS
COMETAS DEL SIGLO XX
María
C. Anguita (IAC)
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