
Figura 1:
Imagen [SII] de la zona sureste de la Nebulosa Trífida obtenida con el Telescopio Óptico
Nórdico (NOT), del Observatorio del Roque de los Muchachos. La posición del jet (J) y
del choque de proa (B) se indican sobre la figura. El cuadro de la parte superior derecha
muestra una imagen completa de la nebulosa en Ha correspondiente a un mosaico de imágenes
CCD obtenidas con el telescopio IAC-80, del Observatorio del Teide. Imagen publicada en
Cernicharo et al., Science 282, 462 (1998).
En octubre de 1998, un grupo
internacional de investigadores, entre los que se encuentran cuatro astrofísicos del IAC,
publicaron en la revista Science el descubrimiento de varias protoestrellas en la
región de HII conocida popularmente como Nebulosa Trífida. La situación y
características físicas de estos objetos indican que podría tratarse de una segunda
generación de estrellas masivas que está naciendo en la nebulosa y, por lo tanto,
corresponder a un proceso de formación estelar inducida. Recientemente han concluido un
estudio de la cinemática de un jet o chorro que descubrieron asociado a una de
estas protoestrellas. Este objeto constituye el primer jet conocido que se propaga
en un medio totalmente ionizado. En el presente artículo se recogen los principales
resultados de ambos trabajos.
César Esteban (IAC)
José Cernicharo (CSIC)
Las estrellas nacen a partir
del colapso gravitatorio del gas frío y denso de las nubes moleculares. Las observaciones
indican que la formación estelar no es un proceso aislado y que una vez se han formado
las primeras estrellas en una nube, el proceso se propaga a otras zonas de su interior.
Las regiones de HII son
volúmenes de gas ionizado por estrellas masivas recién formadas de tipos espectrales O
y/o B y que se encuentran inmersas todavía en la nube molecular original. La presencia de
estrellas masivas puede originar inestabilidades e inducir el colapso gravitatorio en las
zonas adyacentes de la nube debido al aumento de presión al que se ve sometido el gas al
ser ionizado o por el efecto mecánico de los vientos estelares. Por lo tanto, las
regiones de HII son lugares idóneos donde buscar evidencias de formación estelar
inducida.
La Nebulosa Trífida (ver figura
1) es una de las regiones de HII más cercanas (distante unos 1.680 parsecs). Debe su
brillo a la ionización producida por una estrella de tipo O7V (HD164492A), con una masa
30 veces mayor que el Sol. El diámetro de la nube es relativamente pequeño para este
tipo de objetos (unos 2,6 parsecs) y su edad del orden de unos 100.000 años, lo que la
hace una región de HII especialmente joven.
Dentro de una colaboración
internacional liderada por José Cernicharo (Instituto de Estructura de la Materia, CSIC)
hemos llevado a cabo un programa de observación de la nebulosa utilizando telescopios
ópticos, radiotelescopios y todos los instrumentos científicos a bordo del satélite
infrarrojo ISO.
Figura 2:
(A, imagen superior izquierda) mapa de la
emisión libre-libre a 20 cm obtenida con el VLA. Los isocontornos superpuestos
corresponden a la emisión en la línea J=1-0 del HCO+. (B, superior derecha) Emisión del
polvo a 1.3 mm observada con el bolómetro de 19 canales del radiotelescopio de 30 m de
IRAM. (C, inferior izquierda) Imagen ampliada de la emisión de polvo de TC2, origen del
jet HH399. El campo corresponde a la caja representada en (A), (B) y (D). Los isocontornos
representan la emisión de la línea J=2-1 de 12CO. (D, inferior derecha) Imagen ISOCAM de
la emisión del polvo a 12 micras. Las diferentes fuentes protoesteares descubiertas se
indican explícitamente. La estrella cerca del centro de las imágenes corresponde a la
estrella ionizante HD164492A. Imagen publicada en Cernicharo et al., Science 282,
462 (1998).
En la figura 2, mostramos una
composición de imágenes y mapas de la nebulosa obtenidos con distintas técnicas y
longitudes de onda, desde el infrarrojo al radio. La figura 2A muestra que la emisión
libre-libre del gas ionizado está limitada por un borde de ionización y que, además, se
encuentra rodeado por una concha de gas molecular denso (posible zona de
fotodisociación), tal y como muestran los isocontornos de emisión en la línea de HCO+
J=1-0. En la figura 2B representamos la emisión térmica del polvo de la nebulosa a 1,3
mm, en la que se detecta, por primera vez, una condensación brillante (TC0) y cuatro
fuentes puntuales (TC1 a TC4) situadas en zonas cercanas al borde de ionización de la
nebulosa o en glóbulos oscuros inmersos en la región de HII. Es importante señalar que
estas fuentes no se detectan a longitudes de onda más cortas en el infrarrojo. Por
ejemplo, no figuran en el catálogo de fuentes puntuales del satélite IRAS, ni fueron
detectadas en la imagen que obtuvimos con ISOCAM en 12 micras (figura 2D). Sólo en
longitudes de onda milimétricas la emisión del polvo de las fuentes se encuentra
suficientemente contrastada como para distinguirse sobre el fondo.
Por otra parte, observaciones de
gas molecular tomadas con la antena de 30m de IRAM descubrieron flujos de gas a alta
velocidad asociados a todas las fuentes puntuales excepto TC2. Las características de
estos flujos son las típicas de los flujos bipolares asociados a fuentes protoestelares
inmersas en una nube. La edad dinámica que estimamos para estos flujos es del orden de
6.000 años.
La ausencia de emisión en el
infrarrojo cercano o medio en estos objetos indica que pertenecen a la clase 0 de fuentes
protoestelares. Esta clase corresponde a los objetos de este tipo más jóvenes conocidos,
con edades del orden de 10.000 años, similares a las edades dinámicas de los flujos de
alta velocidad. Por otra parte, la luminosidad que estimamos para las fuentes TC1 a TC4
las hace un orden de magnitud más brillantes que los otros objetos de clase 0 conocidos
por lo que, sin duda, corresponden a estrellas masivas en formación.
Como vemos, la edad estimada de
las protoestrellas descubiertas (TC1 a TC4) es un orden de magnitud inferior a la edad de
la región de HII, que es de alrededor de 100.000 años. Este resultado sugiere que
podemos estar siendo testigos de un proceso de formación estelar inducida en la Nebulosa
Trífida: una nueva generación de estrellas formándose debido a la acción del frente de
ionización sobre el material molecular situado en el borde de la nebulosa o asociado a
glóbulos oscuros. Este descubrimiento dio pie a la publicación de un trabajo en la
revista Science, que vio la luz el pasado mes de octubre.
Pero volvamos a TC2, esta fuente
se encuentra en el interior de un glóbulo oscuro bien visible en las imágenes ópticas
de la nebulosa (ver figura 1). Aunque, como dijimos anteriormente, no tiene flujos
moleculares de alta velocidad asociados, descubrimos (utilizando el Telescopio Óptico
Nórdico, NOT, del Observatorio del Roque de los Muchachos) un jet o chorro
(designado a partir de entonces como HH399) de gas brillante que sale del glóbulo justo
desde la posición de la fuente protoestelar TC2. Este chorro presenta varios nódulos de
emisión y se extiende a lo largo de 0,16 parsecs. También descubrimos la existencia de
una extensión de este chorro, a 0,65 parsec de distancia del glóbulo, que
correspondería a un "choque de proa" (o bowshock), una zona donde el
material a alta velocidad del chorro choca con el medio interestelar de sus alrededores.
Resulta paradójico que nadie hubiera descubierto la existencia de este jet con
anterioridad aun siendo visible (aunque con cierta dificultad) en fotografías publicadas
en libros tan populares como The Milky Way, de Bok & Bok, o el Burnhams
Celestial Handbook. Es de resaltar que HH399 es el primer chorro conocido que se
propaga sobre un medio totalmente ionizado.
Hemos estudiado la cinemática
de la zona del chorro y el choque de proa con el espectrógrafo Fabry-Pèrot TAURUS del
Telescopio "William Herschel" (WHT), del Observatorio del Roque de los
Muchachos. Encontramos dos componentes cinemáticas separadas alrededor de 15 km/s a lo
largo de ambos objetos y muy cercanas a la velocidad general de la nebulosa, lo que indica
que el eje sobre el cual se propaga el chorro y el choque de proa es prácticamente
perpendicular a la línea de visión. La edad dinámica del objeto es del orden de 6.000
años, que coincide con la edad estimada para los flujos moleculares encontrados en las
restantes fuentes protoestelares. A partir de observaciones de las dos líneas del doblete
de [SII] 6717, 6731 Å, obtenidas con el espectrógrafo echelle IACUB (instalado en
el NOT), encontramos que ambas componentes tienen una densidad electrónica muy diferente.
La componente más brillante y con velocidad más positiva (componente A), tiene una
densidad entre 100 a 340 cm-3, similar a la del resto de la Nebulosa Trífida, mientras
que la componente más débil y con menor velocidad (componente B), presenta densidades
entre 1.000 y 7.500 cm-3.
La interpretación de los datos
espectroscópicos es complicada debido a la falta de modelos teóricos que describan la
propagación de chorros en medios totalmente ionizados. De cualquier forma, la
explicación más satisfactoria es que la componente B corresponde al material que
contiene el chorro, mientras que la componente A correspondería al gas de la superficie
del chorro que está siendo ionizado por los fotones UV de la estrella HD164492A. El hecho
de que la componente A se vea siempre con una velocidad más positiva que B se debería a
que el chorro se encuentra situado entre nosotros y la estrella ionizante. Este trabajo
sobre la cinemática del objeto se publicará en la revista The Astronomical Journal.
En conclusión, la Nebulosa
Trífida es un objeto popular, pero paradójicamente poco conocido, que puede proporcionar
todavía muchas sorpresas. Sin duda, nos ayudará a comprender mejor el proceso de la
formación estelar y de su propagación. En el futuro serían necesarias nuevas
observaciones del jet y del choque de proa, sobre todo destinadas a medir su
movimiento propio, para conocer la física de HH399 en particular y de los jets
inmersos en regiones de HII en general, un aspecto todavía poco conocido tanto desde el
punto de vista teórico como observacional.
Referencias:
- "Induced Massive Star Formation in the Trifid
Nebula?"Cernicharo, J., Lefloch, B., Cox, P., Cesarsky, D., Esteban C., Yusef-Zadeh,
F., Méndez, D.I., Acosta-Pulido, J., García López, R.J., Heras, A. Science, 282, 462
(16 Octubre de 1998).
- "The Kinematics of the HH399 Jet in the Trifid
Nebula"
Rosado, M., Esteban, C., Lefloch, B., Cernicharo, J., García López, R.J. The
Astronomical Journal, en prensa.
Investigadores:
J. Cernicharo (CSIC, Instituto de Estructura de la Materia).
C. Esteban (IAC)
B. LeFloch (CSIC, Instituto de Estructura de la
Materia).
M. Rosado (UNAM, Instituto de Astronomía,
México).
Ramón J. García López (IAC).
P. Cox (Institut dAstrophysique Spatiale,
Univ. de Paris XI).
D. Cesarsky (Institut dAstrophysique
Spatiale, Univ. de Paris XI).
F. Yusef-Zadeh (Northwestern University, EEUU).
D.I. Méndez (IAC).
José Acosta-Pulido (IAC).
A. Heras (ESA, ISO Center, Vilspa). |