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NGC185,
Una galaxia elíptica enana
con estrellas jóvenes y azules

N. 2-99

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Región central de la galaxia elíptica enana NGC 185, del Grupo Local. El color azul evidencia la existencia de formación estelar reciente en su centro. Imagen obtenida con el Telescopio Jacobus Kapteyn, instalado en el Observatorio del Roque de los Muchachos y perteneciente al Grupo Isaac Newton.

Los investigadores David Martínez Delgado y Antonio Aparicio Juan, del grupo de Poblaciones Estelares del IAC, han encontrado pruebas de la existencia de estrellas jóvenes y azules en NGC 185, una galaxia elíptica enana del Grupo Local, al que también pertenece la Vía Láctea. Los resultados, basados en observaciones realizadas con telescopios del Observatorio del Roque de los Muchachos, en La Palma, han sido publicados en la revista científica The Astronomical Journal. Estas observaciones representan la primera prueba sólida de que en las galaxias elípticas enanas ha habido una formación estelar reciente, lo que modifica profundamente la concepción que se tiene de ellas como objetos poblados sólo por estrellas viejas.

La observación por astrónomos del Grupo de Poblaciones Estelares del IAC de formación estelar reciente en la galaxia NGC 185, perteneciente a nuestro Grupo Local, contradice el esquema establecido en los años 40 por Walter Baade (1893-1960), astrónomo de la Institución Carnegie en Pasadena (California, Estados Unidos), de que las galaxias elípticas enanas están pobladas sólo por estrellas viejas. Como explica Antonio Aparicio, quien lidera el grupo que ha realizado el estudio, "las galaxias elípticas enanas, como NGC 185, constituyen un problema complejo y mal entendido que reviste incluso una cierta componente que podríamos llamar `social' entre los astrofísicos". La razón es que estas galaxias se vieron directamente implicadas en la construcción de uno de los paradigmas clave de la Astrofísica de este siglo: el del concepto de Poblaciones Estelares, debido a Baade. En los años 40, este astrónomo llevó a cabo un gran trabajo de síntesis que puso orden en el caos de datos aparentemente inconexos que en aquel momento manejaban los astrónomos sobre las propiedades de las estrellas de distintos tipos en la Vía Láctea (nuestra galaxia) y en otras galaxias. Como resultado, introdujo los conceptos de Población I y Población II. Esta última incluía, esencialmente, a las estrellas muy viejas, que se caracterizaban por ser muy rojas. "Una de las cuestiones interesantes y que, entonces, parecía quedar confortablemente clara _señala Aparicio-, era que había objetos formados exclusivamente por estrellas de Población II y que entre ellos se encontraban las galaxias elípticas enanas".

El propio Baade, en 1944, ya se había dado cuenta de que en el núcleo de alguna galaxia elíptica enana y, en concreto, en el de NGC 185, había algunas "estrellas" azules (y jóvenes). Según Aparicio, esta presencia resultaba extraña en un objeto de Población II y, además, "desagradable", puesto que suponía una excepción al ordenado esquema de las poblaciones. Baade explicó que se trataba de una "impureza" y siguió adelante. Lo curioso del asunto es que los astrónomos que le sucedieron en el estudio de estas galaxias siguieron también adelante sin hacer demasiado caso de aquella "impureza".

En 1996 los investigadores del IAC abordaron el estudio de NGC 185, para el que utilizaron los telescopios JKT (Jacobus Kapteyn Telescope) y NOT (Nordic Optical Telescope), del Observatorio del Roque de los Muchachos. "Identificamos las supuestas 'estrellas' azules de Baade _explica Martínez Delgado-, pero había un problema. Si esos objetos eran realmente estrellas, debían ser muy luminosas, muy masivas y, por tanto, muy jóvenes (de menos de 10 millones de años de edad). Esto implicaría la aparición de dos fenómenos laterales: el primero, que debería haber una gran cantidad de gas que, sin embargo, no estaba presente. El segundo, que esas estrellas masivas deberían ir acompañadas de una gran cantidad de estrellas de masas intermedias que no se observaban. Estas dos cuestiones quedaron sin resolver e hicieron que el problema fuera temporalmente aparcado."

Lo que se desprende del nuevo estudio realizado es que las "estrellas" azules de NGC 185 no son tales, sino cúmulos estelares que, debido a la distancia, aparecen como prácticamente puntuales. Según los investigadores del IAC, esto confundió a Baade: en sus viejas placas fotográficas, los cúmulos eran indistinguibles de las estrellas. "Y hemos resuelto el problema", comenta Aparicio. "Los cúmulos están formados por miles de estrellas, que no tienen ya que ser tan luminosas ni, por tanto, tan masivas ni tan jóvenes: la luminosidad de todas ellas se suma ahora para alcanzar la luminosidad total del cúmulo, que es la que observamos. Cada una de ellas puede ser miles de veces menos luminosa de lo que pensó Baade. Como consecuencia, sus edades pasan a ser de algunos cientos de millones de años y sus masas, moderadas. Tampoco es necesaria la presencia de gran cantidad de gas, que ha podido ser expulsado del entorno".

Este resultado confirma, por un lado, algo que ya se sospechaba: que las galaxias elípticas enanas no están formadas meramente de estrellas muy viejas y, por tanto, que ha habido formación estelar reciente. Por otro _añade Aparicio-, "los cúmulos estelares que hemos encontrado son la traza del último proceso de formación estelar que tuvo lugar en NGC 185, hace algunos cientos de millones de años (en comparación, la edad de la galaxia y de sus estrellas más viejas es de unos 10.000 a 15.000 millones de años). Son la prueba fehaciente de que la formación estelar en estas galaxias ha continuado hasta épocas recientes y, por tanto, de que el esquema de las Poblaciones I y II es demasiado simple".

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