ESPECIAL Reuniones Científicas 1998
First
International Conference on Comet Hale-Bopp,
celebrada en Tenerife del 2 al 5 de febrero

Cartel anunciador de la conferencia
HALE-BOPP, EL TERCER
COMETA MÁS GRANDE DE LOS ÚLTIMOS 500 AÑOS
Los cometas aportan mucha
información sobre los elementos originales que había en la gran nube de gas a partir de
la cual se formaron el Sol, la Tierra y el resto de los objetos del Sistema Solar. Por
ello pueden considerarse fósiles de la nube primigenia. El 23 de julio de 1995, los
estadounidenses Alan Hale y Thomas Bopp descubrieron el cometa que lleva su nombre
mientras dirigían sus telescopios a la constelación de Sagitario. Poco después de su
descubrimiento, se organizó una campaña internacional de observación, lo que explica el
hecho de que haya sido el cometa más observado de la historia por astrónomos tanto
profesionales como aficionados. Esta campaña, liderada por científicos europeos, llevó
a los Observatorios del IAC a seguir muy de cerca su evolución durante los meses de marzo
y abril de 1997. Los resultados de la campaña se presentaron en la Primera Conferencia
Internacional sobre el Hale-Bopp celebrada en Tenerife, del 2 al 5 de febrero.
Ya desde su descubrimiento se
supo que iba a ser un gran cometa, pues ninguno antes había sido visto con telescopios de
aficionados a tan larga distancia (estaba entonces atravesando la órbita de Júpiter), lo
que suponía bien un gran tamaño o bien una composición extraordinariamente peculiar.
Richard West
Los astrónomos no quisieron
dejar pasar por alto esta gran oportunidad y Richard West, descubridor del cometa West
en 1975, convocó a sus colegas en la sede de la ESO en Alemania. Allí se propuso
utilizar el Tiempo Internacional de observación en los telescopios de los Observatorios
de Canarias para estudiar el Hale-Bopp.
La propuesta fue aceptada,
proponiéndose también otros 17 observatorios más de todo el mundo. Además, se creó el
European Hale-Bopp Team, un equipo de astrónomos europeos que se ocuparían del
seguimiento exhaustivo del cometa y cuyo Investigador Principal sería el propio West. "El
European Hale-Bopp Team es -comenta Richard West- una agrupación bastante
grande. Contamos con tiempo de observación en los Observatorios de Canarias y lo
más importante es que las observaciones se hicieron de forma coordinada. Cada día se
ponían en contacto los observadores de uno y otro observatorio para coordinar la
observación de esa noche." El proyecto contó con financiación europea y con el
5% de Tiempo Internacional de observación de los Observatorios de Canarias: los
Observatorios del Teide y del Roque de los Muchachos. "Esta posibilidad era muy
interesante asegura West- y, cuando ganamos el concurso para el Tiempo
Internacional en 1996, nos llevamos una gran alegría, porque no se trataba de un programa
de observación normal, con un telescopio durante un par de noches. En este caso
observamos cada noche con el mismo telescopio, lo que hizo la organización de las
observaciones bastante complicada para el IAC. Se puede decir que con este programa los
europeos tuvimos una posición más fuerte que la de astrónomos de otros países para la
observación del cometa".
Mark
Kidger, uno de los organizadores del Congreso
Finalizada la campaña de
observaciones, este Primer Congreso Internacional sobre el cometa reunió en Tenerife a
unos 200 científicos de todo el mundo. Entre ellos se encontraban los propios Hale y
Bopp, además de Richard West y Brian Marsden, de la Oficina Central de Telegramas
Astronómicos de la Unión Astronómica Internacional, encargado de coordinar las noticias
que esta organización científica recibe sobre nuevos descubrimientos astronómicos.
Para Richard West, el Hale-Bopp
"es un cometa muy grande, pero no es distinto de otros cometas; sólo es mucho
más grande, más activo y, por ello, más interesante." De hecho, las
observaciones demuestran que su composición es la de un cometa típico: tiene
aproximadamente un 80 % de agua, posiblemente contiene moléculas, es decir, todo lo que
tiene un cometa normal, sólo que de mayor tamaño. "En comparación con el West
continúa-, el Hale-Bopp es mucho más grande, pero la belleza es
similar. Otra diferencia es que el Hale-Bopp ha permanecido visible durante mucho
más tiempo que el West, lo que lo hace mucho más interesante para la gente que el
cometa de 1976".
Resultados espectaculares
Imagen de la cola de sodio del cometa Hale-Bopp obtenida
por el Grupo de Telescopios Isaac Newton, en el Observatorio del Roque de los Muchachos
(La Palma).
El tiempo de visibilidad del
cometa a simple vista (más de un año) superó al de cualquier otro cometa de la
historia, en un momento, además, en que se encontraba lo bastante alejado del Sol como
para poder ser observado de noche cerrada. Ello permitió la observación detallada y con
los mejores medios en una campaña que tuvo resultados espectaculares. El cometa tiene un
período de 2.364 años (tiempo que dura su traslación alrededor del Sol), lo que indica
que no procede directamente de la nube de Oort, sino que ya estuvo antes en el interior
del Sistema Solar. Su núcleo es muy activo, con un diámetro de entre 20 y 30 km. Tiene
una rotación sobre su eje de 11,20 horas, con dos grandes chorros de gas en lados casi
opuestos que nos apuntan como la luz de un faro y desaparecen. Además, tiene también una
rotación secundaria o de balanceo como una peonza, que dura 20 días y que fue
determinada con el telescopio IAC-80, del Observatorio del Teide.
Los astrónomos observaron, y
este fue quizá el resultado más sobresaliente, una insospechada cola de sodio en el Hale-Bopp
(detectada por primera vez en un objeto de este tipo con observaciones realizadas desde el
Observatorio del Roque de los Muchachos). Esta cola de sodio es acelerada por la acción
de la presión solar de tal modo que llega a escapar de la gravedad del Sol; el gas se
mueve a tal velocidad que daría la vuelta a la Tierra en 7 minutos. Otro resultado
interesante es la detección en el Hale-Bopp de moléculas jamás observadas en
ningún cometa.
Astrónomos aficionados
Son los objetos más populares
del cielo y, sin embargo, casi siempre acaban siendo descubiertos no por astrónomos
profesionales, sino por aficionados. Quizá porque son ellos los que en las noches de
buena visibilidad escrutinan la bóveda celeste de horizonte a horizonte, también son
ellos los que, con mayor frecuencia, dan la voz de alarma cuando algo nuevo aparece en sus
visores o, incluso, a simple vista. Por eso "es normal que la mayoría de los
cometas sean descubiertos por astrónomos aficionados, -asegura West- y tienen
grandes posibilidades de descubrir no sólo cometas sino novas y cambios en el cielo. La
colaboración con los astrónomos aficionados es muy importante, porque con su ayuda los
profesionales tenemos más posibilidades de obtener un mayor número de imágenes, como ha
pasado con el caso de este cometa."
Thomas Bopp y Alan Hale, en Tenerife
Aunque Alan Hale es también
astrónomo profesional, tanto Thomas Bopp como él son conocidos astrónomos aficionados.
La observación del cielo es para ellos, como para tantos otros, una gran afición que
ocupa buena parte de sus noches.
El descubrimiento
En la exposición que hicieron
durante el Congreso sobre el cometa, Bopp y Hale contaron a los asistentes cómo el azar
quiso que los dos observaran aquella noche de verano el cúmulo estelar de Sagitario. "En
julio de 1995 habíamos tenido mal tiempo durante unas cuantas semanas, -cuenta Bopp- sin
poder hacer ninguna observación. Así que tenía ya muchas ganas de poder salir al campo
a observar, cuando mi amigo Jim Steven me llamó para proponerme una salida. Él acababa
de construir un telescopio de 70 pulgadas de diseño Dubsoniano. Me proponía ir a
observar a un lugar situado a unas 90 millas al suroeste de mi casa. El tiempo estaba
despejado, así que me apunté. A la hora de salir cargué el coche y arranqué, pero
tenía problemas de motor, así que llamé a mi padre a ver si me prestaba el suyo. Me
dijo que sí, de modo que fui a su casa, cambié las cosas de coche y me puse en camino
hacia el lugar previsto para observar. Cuando llegué ya había oscurecido, yo no sabía
que el coche de mi padre tenía luces de cruce automáticas, con lo cual llegué a un
lugar para observar con las luces encendidas, algo muy poco indicado para un
astrónomo", comenta entre risas. "Aquella noche habíamos planeado
observar algunos objetos de cielo profundo en la constelación de Sagitario continúa
Bopp-, una franja celeste muy rica en objetos brillantes, llena de nebulosas y cúmulos
estelares. Empezamos entonces por observar aquella parte del cielo y, sobre las once de la
noche, estábamos observando M70, un cúmulo globular de Sagitario, un grupo de estrellas
muy denso. Nuestro telescopio no tenía motor de seguimiento incorporado, con lo cual,
debido a la rotación de la Tierra, las cosas parecían moverse atravesando el campo de
visión. Cuando habían pasado casi las tres cuartas partes del campo de visión noté la
presencia de un objeto pequeño y difuso. Me pregunté qué sería, así que traté de
enfocarlo para resolverlo en estrellas individuales y, por supuesto, seguía viéndose muy
difuso. Le pregunté entonces a mi amigo si sabía qué podía ser, si una galaxia débil
u otro cúmulo de estrellas pequeño. Lo observó un momento y luego se dirigió a los
atlas de estrellas para ver si lo localizaba allí. Primero buscamos en uno que contenía
9.000 objetos, sin éxito. Luego en otro de dos volúmenes que contiene unos 200.000
objetos, tampoco aparecía nada en aquella posición. Fue entonces cuando Jim me miró y
me dijo: 'Tom, creo que tienes un cometa'. "
Entonces pensó que la única
forma de comprobarlo era contrastar su movimiento frente a las estrellas de fondo, y eso
llevaría aproximadamente una hora. "Había cuatro estrellas de fondo en la zona
donde se encontraba el objeto -prosigue este astrónomo- y, después de una hora de
observación, efectivamente pudimos constatar que se había movido un poco con respecto a
ellas. Entonces cogí el teléfono móvil y traté de llamar a un astrónomo amigo mío,
de un observatorio en Arizona, y me salió el contestador. Pedí entonces a la operadora
que me consiguiera el teléfono de la Oficina Central de Telegramas Astronómicos de la
IAU para informar del descubrimiento. Tampoco funcionó, de modo que cogí el coche y
llegué hasta una estación de servicio para tratar de enviar un telegrama desde allí. No
tenía la dirección, porque no tenía previsto descubrir nada esa noche, así que
no pudieron ayudarme. Al final me metí de nuevo en el coche y me fui a casa. Entonces me
puse a buscar en los libros y, por fin, encontré una dirección. Llamé a información de
Cambridge, Massachusetts, para que me diera el teléfono de la Oficina de la IAU y me
dieron el teléfono del centro de visitantes, con lo cual no me sirvió de nada. Por
entonces ya tenía otra dirección, así que envié un telegrama a la Western Union
y me fui a la cama."
A pocos cientos de kilómetros
de distancia, Alan Hale observaba, también sin saberlo, el cometa que uniría sus nombres
para siempre. "La historia de mi descubrimiento es bastante parecida a la de Tom,
porque vivo también en el suroeste norteamericano, en una zona bastante desértica del
Estado de Arizona. Habíamos tenido el mismo mal tiempo en verano que tuvo Tom en su zona,
pero aquella noche era absolutamente maravillosa para la observación, con un cielo
nítido en que se apreciaba perfectamente la Vía Láctea."
"Como hobby continúa
Hale-, me gusta seguir los cometas conocidos que hay en el cielo, con un telescopio
bastante bueno que tengo, y justamente estaba esperando que uno de ellos saliera por el
horizonte, tenía una hora de tiempo libre y coincidió que me puse a observar la misma
zona del cielo que Tom observaba, concretamente el cúmulo estelar de M70. Con lo cual
también me encontré con aquel objeto difuso y extraño. También me pregunté qué
podía ser y también lo contrasté con las estrellas de fondo. Me conecté al ordenador
de la Oficina Central de Telegramas Astronómicos de la IAU para comprobar si había
algún cometa conocido en aquella posición. No había ninguno; el objeto se movía
claramente, con lo que tenía que ser un cometa. Así que le envié un correo electrónico
a Brian Marsden, de la Oficina de la IAU, diciéndole que, aunque no lo creyera, acababa
de encontrar un cometa. En cuanto envié el mensaje hice algo muy arriesgado: fui al
dormitorio, desperté a mi esposa y le dije que si quería salir a ver el 'cometa Hale'.
Por supuesto, no sabía nada de lo de Tom Bopp: me lo contó Brian Marsden al día
siguiente."
IMAGEN
DEL GRUPO DE PARTICIPANTES (74Kb)
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