Fue el propio C.P. Snow
quien en una segunda edición de su conocida obra «Las dos culturas» añadió un ensayo
en el que sugería con optimismo que una «tercera cultura» emergería y llenaría el
vacío de comunicación entre los intelectuales de letras y los científicos. Lo cuenta
John Brockman, editor del libro «La tercera cultura. Más allá de la Revolución
Científica». ¿Qué piensa de este fenómeno de la «tercera cultura»? ¿De qué modo
cree usted que pueden unificarse la cultura científico-tecnológica y la cultura en
general para conformar verdaderamente esa «tercera cultura»?
J. BECHTOLD:
"No me preocupa el
desfase que pueda haber entre los intelectuales de ciencias y los de letras. Lo que sí me
preocupa en los Estados Unidos son los miembros de la "derecha religiosa" que se
oponen a que se enseñe en los colegios la teoría darwiniana de la evolución de las
especies y, más recientemente, la cosmología del Big Bang. Es muy difícil imaginarse
cómo poder acceder a esta gente; es algo muy desalentador, porque es evidente que han
rechazado tajantemente el método científico como vía legítima de progresar en el
conocimiento. Son fuertes en la política y, desgraciadamente, tienen una enorme
influencia en la vida pública."
G. BRUZUAL:
"No es una pregunta
trivial. No es sólo cuestión de que los científicos estén informados de temas
culturales y que los artistas lo estén sobre ciencia. En general, a los científicos no
les gusta dedicar su tiempo a demostrar o a explicar sus conocimientos a la gente. Por
otra parte, el arte, la música, la literatura y otras facetas de la cultura no necesitan
explicación: son sencillamente obras maravillosas que podemos disfrutar y admirar, o
pueden disgustarnos, incluso si no tenemos ni idea de cómo se hicieron. Sólo requieren
sensibilidad artística, algo inherente a todo (o casi todo) ser humano. Sólo con hacer a
alguien escuchar la novena sinfonía de Beethoven podemos hacerle comprender en qué
consiste la música. Sin embargo, me cuesta imaginarme cómo explicarle a alguien en una
hora en qué consiste la Astronomía o cualquier otra ciencia. Quizá en el Renacimiento
se estuvo más cerca de esta visión intelectual global, en una época en que gente como
Leonardo da Vinci eran artistas y científicos a la vez. No obstante, pienso que nuestro
concepto del conocimiento, el aprendizaje, la enseñanza y la educación en general están
cambiando. Hoy científicos e intelectuales saben navegar por Internet. Quizá esta
revolución en la informática y en la tecnología de la información cambien tanto la
forma en que vemos, hacemos y pensamos las cosas que cualquiera pueda ser científico o
artista simplemente haciendo click con el ratón. El mundo será más uniforme
y aburrido y quizá se redefina el concepto de talento. Una vez más, como dije más
arriba, esta cuestión solo afecta a una minoría insignificante de la población
mundial."
M. DICKINSON:
"Me gustaría ser
optimista al respecto, pero, al menos en los EEUU, veo a veces lo que parece ser un
creciente abismo y compartimentalización entre las culturas tecnológica, científica,
artística y popular. El sistema educativo actual no educa a todos por igual (seguramente
quizá no lo haya hecho nunca!) y parece recalcar cada vez más la división y la
especialización."
R. ELLIS:
"Hace poco se
celebró en el Reino Unido un debate precisamente sobre este tema entre un grupo de
personajes destacados; gozó de mucha publicidad en la prensa nacional. Los argumentos me
resultaron bastante artificiales y francamente irrelevantes. Más bien pareció una excusa
para entablar un debate intelectual en lugar de hacerlo con un fin determinado. En todos
nosotros hay un artista y un científico con grados distintos de combinación, así que,
¿qué necesidad tenemos de definir algo nuevo que aglutine esas características?"
A. FRANCESCHINI:
"Sólo puedo
expresar mi punto de vista personal acerca de las relaciones entre las ciencias y las
letras. He de decir que me encantan muchas de las facetas de las letras (pintura, música
clásica, arquitectura) y, por supuesto, me encanta también mi trabajo en Astronomía.
Pero no veo muchos puntos en común entre los dos... Básicamente porque el objetivo de
estas perspectivas de la cultura son opuestos: las letras profundizan en la mente y tratan
de extraer de ellas la belleza; las ciencias exploran el Universo exterior al ser humano
para conocerlo y conquistarlo.
La belleza artística se
construye sobre reglas misteriosas escritas en la mente y en el alma, es una comunicación
basada en esas reglas. La ciencia y la tecnología se basan en reglas absolutamente
distintas: las leyes físicas que rigen el Universo exterior. En realidad no veo que
tengan mucho en común, aparte del hecho de que algunas imágenes espectaculares del HST
(por ejemplo, las de nebulosas galácticas) pudieran ser cuadros de extraordinaria
belleza. Un ejemplo para aclarar mi planteamiento: los esfuerzos para sintetizar música a
base de algoritmos analógicos y metemáticos no dieron resultados significativos, hasta
la música pop sufrió seriamente los efectos de la aplicación de los ordenadores."
K. FREEMAN:
"Abordando la
cuestión desde el punto de vista de la Ciencia, más que de la Tecnología, no pienso que
la división sea tan grande. Quizá esta perspectiva sea muy austera, pero creo que los
intelectuales de letras y de ciencias están ahí para iluminar sus respectivas
disciplinas, en un caso la condición humana y en el otro el entorno en el sentido más
amplio de la palabra. Le comenté a una amiga pintora esta idea y le pareció curiosa: a
ella simplemente le gusta pintar. A lo mejor tenía que habérselo preguntado a un
escritor. En cualquier caso, a mi modo de ver tenemos un montón de cosas en común.
Incluso la forma de abordar las cosas no es siempre tan distinta, hay mucho de intuición
informada en la práctica de las ciencias físicas."
S. RAWLINGS:
"Mi visión de la
tercera cultura se parece mucho a la de la tercera vía, un
fenómeno reciente que se da en la política británica: las dos son frases biensonantes
pero no estoy seguro de que tal y como están las cosas ninguna de las dos tenga mucho
fundamento.
Lo curioso de C.P. Snow es que
fue un científico que se dedicó a escribir novelas. En la literatura moderna,
especialmente la escrita por novelistas británicos jóvenes o de mediana edad, es
frecuente inventar personajes situados en contextos científicos o utilizar alegorías
científicas, a menudo astrofísicas. ¿Son esto incursiones en la tercera
cultura? Si es así, parece estar bastante lejos de florecer. En realidad, no veo
mayor división entre la investigación, por ejemplo, en Astronomía e Historia que la que
pueda haber entre Física Experimental y Matemáticas. Las técnicas pueden ser distintas,
pero la búsqueda del modo en que las cosas encajan en la Naturaleza es un denominador
común a todas las disciplinas académicas. Reunir el conocimiento y la capacidad
necesarios para situarse a la vanguardia de la investigación en cualquier tema lleva
mucho tiempo, de modo que hay que ser realmente excepcional para dominar más de uno a lo
largo de la vida. Quizá la información crece a tal ritmo que los eruditos
son ya algo del pasado, y es posible que seamos testigos de una diversificación más que
una unificación de las culturas intelectuales."
S. WHITE:
"No veo ninguna
evidencia clara de la existencia de tal cultura puente en la sociedad actual.
Es cierto que hay ahora una cultura tecnológica importante, especialmente notable en la
tecnología de las comunicaciones y de la información, lo cual no es ni científico ni
artístico en el sentido en que lo entendería C.P. Snow. Quizá incluso podríamos decir
que se trata de una cultura en absoluto intelectual. A mi modo de ver, cada una de estas
tres culturas sigue utilizando los productos de las otras sin que haya realmente un
entendimiento mutuo entre ellas. Me da la impresión de que la sociedad se ha ido
compartimentalizando cada vez más desde la época de Snow.". |