En la muestra llamada Futurama de la Exposición
Universal de Nueva York de 1964, los
ingenieros y científicos predecían
un futuro donde existían bases lunares y ciudades bajo el mar.
Aunque fallidos, estos sueños nos resultan aún
fascinantes. Hoy en día tratamos de adivinar como será
nuestro futuro, aunque sabemos que predecir la evolución de la
tecnología es muy difícil. Pertenecemos a una era donde
el cambio social y científico es tan rápido que el mundo
en el cual vivimos tiene poco que ver con el pasado de nuestra infancia
o el que verán nuestros descendientes.
Ya están lejos los tiempos donde se podía decir, como el ingeniero romano Julius Sextus Frontinus en el año 10, Las invenciones han alcanzado su limite tiempo atrás, y no veo esperanza para desarrollos futuros .
Es instructivo ver como los ingenieros y científicos del pasado predijeron el futuro, para aprender de sus aciertos y, mas importante, de sus errores. Pero siempre recordando una de las famosas leyes de Arthur C. Clarke: Cuando un científico distinguido pero anciano afirma que algo es posible esta casi seguramente en lo correcto. Cuando dice que algo es imposible, es muy probable que se equivoque.
Este texto esta basado en la charla titulada "El futuro ya no es lo que era" presentada en el Museo de la Ciencia y el Cosmos de La Laguna, Tenerife.