¡Qué
hermoso es
ver el
día
coronado
de fuego levantarse,
y a su
beso de lumbre
brillar
las olas y encenderse
el aire!
¡Qué
hermoso es
tras la lluvia
del
triste otoño en la
azulada tarde,
de las
húmedas flores
el
perfume beber hasta
saciarse!
¡Qué
hermoso es
cuando en copos
la
blanca nieve silenciosa
cae,
de las
inquietas llamas
ver las
rojizas lenguas
agitarse!
¡Qué
hermoso es
cuando hay sueño
dormir
bien... y roncar como
un sochantre...
y
comer... y engordar... y
qué desgracia
que esto
solo no baste!
G.A.
Bequer 1836-1870 (Rimas)