MARGARET BURBIDGE: "Los cuásares no están tan lejos como se pensaba"

Margaret Burbidge. Crédito: Miguel Briganty (IAC).
Advertised on
Authors
María Carmen del
Puerto Varela
Headquarter

Margaret Burbidge y su marido, Geoffrey Burbidge, forman el matrimonio de científicos más conocido del mundo de la Astronomía. A lo largo de su vida han dirigido varios de los más prestigiosos observatorios del mundo. Ella, nacida en la ciudad inglesa de Davenport, dirigió el Observatorio de la Universidad de Londres y, más tarde, el de Greenwich. Pero lo más llamativo de su biografía es que fue la primera mujer, allá por los años 50, que tuvo acceso al Observatorio de Monte Wilson, algo hasta entonces prohibido por deseo expreso de su fundador. Hoy vive en San Diego, vinculada a la Universidad de California.

La Carta de Baltimore de 1992 sobre el papel que deben desempeñar las mujeres en Astronomía comienza con un antiguo proverbio chino que dice Women hold up half the sky: "Las mujeres sostienen la mitad del cielo", una máxima que Margaret Burbidge, hoy una afable anciana de 70 años, recuerda haber oído por primera vez en una visita a los observatorios astronómicos de la República Popular China. En aquella ocasión, como en la reunión internacional “Key Problems in Astronomy”, organizada por el Instituto de Astrofísica de Canarias (IAC) y la Fundación BBV, en Tenerife, fue la única mujer astrónomo del grupo. Y lo fue igualmente cuando, en 1957, junto con Wiliam Fowler y Fred Hoyle, su marido, Geoffrey Burbidge, y ella publicaron un trabajo en la prestigiosa revista Reviews of Modern Physics, explicando los orígenes de los elementos químicos en el interior de las estrellas. El trabajo fue firmado por orden alfabético: "Burbidge, Burbidge, Fowler y Hoyle", razón por la cual los astrónomos lo conocen hoy por las iniciales B2FH, como si de una auténtica fórmula química se tratara.

1. Su marido, Geoffrey Burbidge, comparte la heterodoxia de sus colegas, Fred Hoyle y Jayant Narlikar, ya que trabaja en una versión modificada de la teoría del Estado Estacionario, alternativa al Big Bang. ¿Cuál es su opinión acerca de este tema?

La teoría del Big Bang necesita modificaciones, mientras que la teoría del Universo Cuasi-Estacionario podría variar bastante al incorporarse nuevos investigadores que estarían en condiciones de formular nuevas ideas y avanzar más en la misma teoría. No habría que descartar tampoco una tercera opción cosmológica.

2. ¿Por qué esta teoría es tan popular? ¿Será porque la probabilidad de que se haya producido la defiende el 90% de los cosmólogos?

Hay periodos en la Ciencia en los cuales ciertos puntos de vista resultan más populares que otros. Este es el caso de la Cosmología. Mi marido cree que el problema de la teoría del Big Bang es precisamente ése: que desde su formulación ha sido la teoría más popular. Se plantea el origen del Universo, del que no se puede hablar en términos físicos. Más bien habría que hacerlo como una idea en ciertos sentido mágica o religiosa, llena de connotaciones bíblicas. Por otro lado, es cierto que la tesis del Estado Cuasi-Estacionario sólo la defiende el 10% de los cosmólogos. Está, desde luego, en franca minoría.

3. Algunos cuásares parecen estar asociados a galaxias cercanas. Según su marido, esta anomalía indica que el desplazamiento al rojo que presentan los cuásares no es necesariamente un indicador de distancia y que, por tanto, estos objetos no están muy distantes. ¿Está de acuerdo con ello?

Convengo con mi marido en que el desplazamiento al rojo del espectro electromagnético de un objeto indica que se está alejando de nosotros y acepto que, para las galaxias, el desplazamiento al rojo significa distancia. Pero me encuentro con los mismo problemas que Geoffrey cuando se trata de cuásares, aunque creo que éstos no están tan lejos como se pensaba. Hay varios casos que necesitan más estudio y trabajo observacional, y debe tenerse en cuenta que los posibles filamentos que conectan estos objetos -cuásares y galaxias- son muy débiles. También hay otros objetos azules que son candidatos a cuásares. Necesitamos estudiarlos y obtener sus espectros para verificar si, en efecto, son cuásares.

4. ¿Qué pasaría si realmente lo fueran?

En este caso, podríamos ver cuál es la distribución media de los cuásares en el cielo. Ahora mismo, lo que estamos haciendo es comprobar que alrededor de determinadas galaxias se aprecia una densidad de cuásares superior a la normal.

5. Dicen que su pasión por los cuásares es mayor incluso que la de su marido, cuando en realidad usted los ha estudiado como astrónoma observacional durante muchos años. ¿Por qué le llaman tanto la atención estos objetos?

El público en general se interesa por la cuestión de los orígenes. Quiere saber cuál es el origen del Universo, de la Vía Láctea, del Sistema Solar y, por supuesto, de la vida. Pero a mí me encanta mirar al cielo. Lo que más me gusta de la Astronomía son las imágenes que se obtienen y, en este sentido, tengo un especial entusiasmo por los cuásares. Aunque en una imagen del cielo no parezcan tan interesantes, sí lo son cuando miramos su imagen espectrográfica, que nos revela, por ejemplo, las fabulosas explosiones que se producen en ellos.

 

(Esta entrevista también fue publicada en la revista Muy Especial en 1996)

 

Más información:

Margarte Burbidge había participado previamente en un congreso-Escuela para Jóvenes Astrofísicos organizado por el IAC: "Evolutionary Phenomena in Galaxies" (Fenómenos evolutivos en Galaxias), celebrado en Puerto de la Cruz del 4 al 15 de julio de 1988. Del reportaje que realizamos, extraemos aquí sus declaraciones:

Como dice la Dra. Margaret Burbidge, presente en este congreso y que ha trabajado en muchos campos (evolución estelar, nucleosíntesis, galaxias normales, radiogalaxias, cuásares...), "cómo se forman las galaxias" fue la gran cuestión a la que todos intentaron dar respuesta en esta reunión científica. Pero, sobre todo, "en qué período después del origen del Universo", suponiendo que sigue un de los modelos más aceptados (Big Bang, Universo Inflacionario), se pudieron formar las galaxias en un medio presumiblemente difuso. "Cuando vamos hacia atrás en el tiempo -explica la Dra. Burbidge- sólo podemos llegar al momento cuando la radiación y la materia se unieron completamente y esto lo vemos como radiación de fondo cósmico. Experimentos como el del Observatorio del Teide para medir las posibles anisotropías a gran escala de esta radiación de fondo (colaboración entre el Observatorio de Jodrell Bank, del Reino Unido, y el IAC) son muy interesantes y deberían hacerse desde el espacio. Durante una década, los astrónomos se han preguntado cómo se pudieron formar las galaxias a partir de un fondo tan uniforme. El fondo de rayos X era realmente pequeño también. Recuerdo cuando mi marido y un colega escribieron un artículo que decía "¿Puede la distribución irregular de materia reconciliarse con la regular radiación de fondo? Tenemos que postular que existieron fluctuaciones muy tempranas, que ahora no observamos porque retrocedemos o miramos hacia esta pared de radiación. Deberíamos observar fluctuaciones en el fondo de radiación. Si no observamos en ningún momento la fluctuación, tendremos que retroceder y revisar la teoría de nuevo."

La Dra. Margaret Burbidge es la actual directora del Instituto de Astronomía de la Universidad de California en San Diego, en Estados Unidos, y la primera mujer que dirigió el Royal Greenwich Observatory (RGO), en Reino Unido. Esta eminente astrónoma recuerda lo difíciles que fueron sus tiempos en el RGO. "Cuando sugerí -comenta- que se trasladara el Telescopio Isaac Newton a un lugar con mejores condiciones astronómicas, quizá Tenerife, en las Islas Canarias, los responsables de la agencia científica de entonces, la Science Research Council, se enojaron conmigo. Pero ahora me alegra ver que, diez años más tarde de que yo lo propusiera, se haya trasladado aquí, aunque en el momento que sugerí su traslado, sólo existía el Observatorio del Teide." En efecto, el telescopio Isaac Newton, de 2,5 metros de diámetro, está operativo en el Observatorio del Roque de los Muchachos, en La Palma, desde 1980 y es uno de los telescopios que más ha contribuido a los últimos avances de la Astrofísica.