Con ocho planetas, un creciente número de planetas enanos y cientos de lunas orbitando por todo el Sistema Solar, parece complicado hacer una buena elección.
Posiblemente, lo más espectacular de un eclipse total de sol, más allá de la oscuridad, ver algunas estrellas y planetas, el canto de los gallos y la bajada de temperatura, sea la observación de su corona (que por algo es el rey). Ni tan siquiera los más modernos coronógrafos actuales permiten una visión tan nítida y definida de la baja corona (la parte de la corona más cercana al disco solar) como la oportunidad que nos ofrece la ocultación del Sol por un satélite natural. Esta corona del astro rey es extensa, pudiendo abarcar varios grados alrededor del disco solar, aunque visualmente no suele verse más de un grado. ¿Cuál será el lugar ideal del Sistema Solar para su observación?
Mercurio y Venus no tienen satélites naturales, por lo que quedan descartados. Hubieran sido lugares ideales por su cercanía a la estrella, permitiendo una observación muy detallada de su estructura. Hay que tener en cuenta que a medida que nos alejamos del Sol, este disminuye de brillo y tamaño aparente. Por su parte, Marte tiene dos lunas pequeñas e irregulares (Fobos y Deimos) pero que se encuentran relativamente cerca de la superficie del planeta. ¿Serán capaces de ocultar el Sol a la distancia a la que se encuentra el planeta? Desafortunadamente, no. Fobos, la Luna más cercana, abarca un ángulo aproximado de 13.1´, lo que no es suficiente para cubrir el disco solar, que a la distancia media de Marte abarca aproximadamente unos 21´. Se podrían observar (de hecho, se han observado desde las naves situadas en la superficie de Marte) tránsitos de sus lunas, pero no eclipses.

Más allá del cinturón de asteroides nos encontramos con Júpiter. Cinco veces más lejos implica un disco solar 5 veces menor que desde la Tierra. ¿Habrá alguna oportunidad de disfrutar de eclipses solares? Sin duda. La poca inclinación del eje de rotación del planeta nos permite ver cómo continuamente las lunas galileanas (de un tamaño similar a nuestra Luna) proyectan su sombra sobre la superficie del gigante gaseoso. ¿Qué tamaño tiene el Sol y sus lunas desde su superficie?

Alcanzando un diámetro aparente de 35.6´, Io tiene un tamaño aparente en el cielo algo mayor que la Luna desde la superficie de la Tierra (y es realmente un poco mayor que nuestro satélite). Las demás lunas tienen tamaños aparentes menores (Europa y Ganímedes en torno a los 18´, compensando el gigante Ganímedes su tamaño con la mayor distancia a la que orbita) y finalmente Calisto con un tamaño aparente de unos 9´. El Sol, a esta distancia, abarca 6.2´de arco. Cualquiera de estas lunas cubre el Sol, y produce un eclipse solar. Sin embargo, su tamaño es “demasiado” grande para disfrutar de la corona solar inferior de forma apropiada. ¿Y sus lunas menores? Amaltea, una luna con forma de papa y de 167 km de diámetro medio podría cubrir el Sol ocasionalmente, aunque su forma irregular dificulta que cubra adecuadamente la totalidad del disco solar, y su alta velocidad orbital no nos daría ni el tiempo de un pestañeo para poder verlo. Lo bueno de Júpiter es que los eclipses solares totales desde su superficie son extremadamente frecuentes. Todo lo contrario de lo que sucede con los sucesivos planetas gaseosos y helados.

Saturno, el señor de los anillos, se encuentra casi 10 veces más lejos que la Tierra del Sol y su eje de rotación está bastante inclinado, incluso un poco más que la Tierra. Más allá de que los eclipses solares en Saturno se dan aproximadamente cada casi 15 años, sus numerosas lunas tienen un tamaño aparente bastante mayor que la del Sol a esa distancia (el triple o más). Y no es que ninguna supere el tamaño aparente de la Luna desde la Tierra, sino que el Sol es realmente pequeño a esta distancia (10 veces más lejos significa 10 veces más pequeño, unos 3.3´). Incluso las pequeñas, irregulares y curiosas Juno y Epimeteo (que intercambian sus órbitas cada 4 años) superan con creces el tamaño aparente del Sol.
Urano y Neptuno nos ofrecen oportunidades similares. Satélites realmente atractivos y de gran tamaño aparente (aunque no tanto como la Luna desde la Tierra) y un Sol cada vez más pequeño debido a las 20 y 30 veces más lejos que se encuentran, respectivamente, que la Tierra del Sol. A estas distancias el Sol es poco más que un punto brillante en el cielo a nuestros ojos. Hasta las pequeñas e irregulares lunas interiores de Neptuno (Naíada 7-13'; Thalasa, 8-14'; Despina, 14-22'; Galatea, 13-18'; Larissa, 10-14'; Proteo, 13-16') cubren varias veces el área del Sol (1´).


Pero aún nos quedan más satélites por el Sistema Solar ¿qué pasa con Caronte, satélite del planeta enano Plutón? Resulta espectacular imaginar encontrarse en la superficie de Plutón que mira a Caronte ¡casi 8 veces mayor que la Luna de tamaño aparente! Desde luego, más que un eclipse es una larga ocultación (de hasta hora y media), pero la simple vista del satélite debe ser sobrecogedora (o tal vez no tanto… tan lejos del Sol ¿se notará la ausencia de una estrella de magnitud -19 significativamente durante el eclipse? A esta distancia, la radiación del Sol por unidad de superficie es más de 1.000 veces menor que en la Tierra.

¿Y ya está? ¿No hay más lunas en el Sistema Solar para disfrutar de un eclipse? Pues sí, aunque cada vez menores y más irregulares. Desde el asteroide Ida, situado en el cinturón de asteroides, podríamos tener un eclipse de su luna Dáctilo (de poco más de 1 km) sobre su superficie. Desde la superficie de Ida, Dáctilo cubre casi un grado de superficie, mientras que el Sol cubre apenas una quinta parte. Mismo problema de siempre. No pillamos un satélite “redondo” que tape justo lo que necesitamos.
Así que, todo sumado, somos muy afortunados de encontrarnos en la Tierra. Tener un satélite 400 veces más pequeño que nuestra estrella, a una distancia 400 veces menor es toda una suerte durante los eclipses solares totales. Esta maravillosa casualidad hace posible que disfrutemos de la observación de la corona solar en todo su esplendor. ¡Nos encontramos en el mejor planeta para observar eclipses totales de Sol de todo el Sistema Solar! No lo desaproveches y disfruta de ello si tienes oportunidad.