Antonio González: “Me ilusiona un futuro en el que no solo dependamos del turismo y la agricultura, sino también de la Ciencia”

Antonio González. Crédito: Inés Bonet (IAC)
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Iván
Jiménez Montalvo
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Natural de la isla de La Palma, Antonio González lleva toda una vida dedicado a la Astronomía. Además de astrónomo aficionado, es divulgador, guía Starlight y del Observatorio del Roque de los Muchachos (ORM), promotor de productos tematizados en Astroturismo, gerente de la empresa Cielos-LaPalma.es, astrofotógrafo, consultor y responsable de varios proyectos del Cabildo Insular de La Palma, entre otros quehaceres.

Toño, como prefiere que le llamen, es un ejemplo claro de alguien que ha sabido transformar su afición en profesión. Su interés por la Astronomía comenzó en la infancia: “Mi primer recuerdo es de cuando se ‘estremeció’ La Palma con la inauguración de nuestro observatorio en 1985. En esos días, mi padre me llevó a la Avenida Marítima, frente al antiguo Parador Nacional y me alzó sobre un muro para que pudiera ver y disfrutar de todo el despliegue de personalidades que se movía alrededor”.

Pero si hay algún acontecimiento que marcará el inicio de su devoción por el Universo, ese es la noche del 12 de abril de 1986, cuando se apagaron las luminarias públicas de La Palma para poder observar el Cometa Halley: “Con 14 años, cogí papel, lápiz y unos prismáticos y, con paciencia, lo dibujé, desde el balcón de mi casa, en la barriada de El Pilar, en Santa Cruz de La Palma”.

Tras ese acontecimiento, nada pudo contener su apetito por conocer más sobre la compleja maquinaria cósmica. “Recuerdo perfectamente pedir algo de dinero a mis padres para recorrer las librerías de la ciudad, preguntando por libros de Astronomía, y cuando ya había perdido la esperanza, y haber soportado la pregunta de ‘¿qué horóscopo quieres?’, encontré uno, que aún conservo”, explica.

Taller de divulgación de Toño
Toño realizando un taller de divulgación con estudiantes

Toño devoraba cualquier libro o documental que estuviera relacionada con la Astronomía, especialmente, su serie favorita Cosmos de Carl Sagan: “Programaba mis semanas para ver la serie por televisión, y grabarla, para disfrutar de los episodios una y otra vez. Recuerdo la vez que me enojé cuando TVE en Canarias cambió la programación regional y llamé para quejarme y preguntar cuándo pondrían el episodio no emitido”.

Tras conocer la existencia de la Agrupación Astronómica Palmera (AAP), no dudó en formar parte de ella, llegando a ocupar varios cargos, entre ellos el de presidente durante 12 años. “Pertenecer a esta asociación fue un gran avance, un grupo formado por aficionados y profesionales”, señala. De la mano de algunos de sus miembros, Toño tuvo la oportunidad de conocer más de cerca el Observatorio del Roque de los Muchachos y quedar fascinado con el espectáculo que desde allí ofrece el cielo de La Palma: “Muchos éramos muy jóvenes y, aun así, nos atrevíamos a subir al Roque de noche, para estar entre los telescopios profesionales y disfrutar de las estrellas. Las constelaciones se nos hacían irreconocibles debido a la cantidad de estrellas que podíamos ver”.

La fascinación dio paso a la necesidad voraz de conseguir instrumentos de observación astronómica. Sus primeros prismáticos de 10x50 fueron para él “todo un lujo con los que comencé a observar estrellas variables y dobles, y a crear mis primeros dibujos y anotaciones de nebulosas y cúmulos de estrellas”. Posteriormente, gracias a la ayuda familiar, pudo comprarse su primer telescopio Dobson. Con los años, le siguieron otros más sofisticados, a la vez que mejoraba sus conocimientos en fotografía nocturna, disciplina en la que Toño es un referente en La Palma, con decenas de publicaciones en medios especializados.

Este palmero recuerda vivamente el año 1991, cuando llegó el momento de elegir una carrera: “Ya lo tenía bastante claro, yo quería ser Astrofísico, pero no para viajar y hacer investigación, yo quería enseñar, y soñaba con divulgar Astronomía, como Carl Sagan”. Lamentablemente, tras estudiar Física en la Universidad de La Laguna (ULL) durante dos años, Toño tuvo que regresar a La Palma. “Durante mi breve estancia en la ULL, mis inquietudes se dispararon aún más por lo que, durante mis horas de estudios en la biblioteca, contacté con alumnos avanzados de Astrofísica, que me permitieron que les acompañara a realizar observaciones al Observatorio del Teide. Sí, mucho frío, pero para mí era un sueño hecho realidad”, rememora con nostalgia.

A pesar de no poder cumplir su sueño de ser astrofísico profesional, Toño no se cruzó de brazos y, como miembro de la APP y emprendedor, intensificó su afición por la divulgación de la Astronomía, comenzando muchos proyectos con el Cabildo Insular de La Palma, como la Red de Miradores y Senderos Astronómicos, el Taller del Astrónom@ y muchos otros trabajos divulgativos en los que sigue ocupado actualmente.

Gracias a la experiencia adquirida, la colaboración con el IAC se fue haciendo más recurrente, principalmente, como guía durante Jornadas de Puertas Abiertas o para atender visitas especiales en el Observatorio, en el que asegura sentirse como en casa: “Allí estaba yo, con mi telescopio, de noche, en uno de los mejores centros astrofísicos del mundo, enseñando el cielo a políticos, príncipes y princesas, cantantes, escritores, astronautas, etc., lo cual agradezco al IAC”, señala.

Toño destaca con vehemencia la contribución del Observatorio a La Palma: “Soy testigo directo de todos los beneficios que entraña: avances científicos, de conocimiento, económicos, formativos, turísticos... Hablamos de una industria limpia, con la que solo extraemos conocimientos del Universo que nos rodea”. Por lo que dice no comprender “por qué unos pocos quieren apagar la ilusión de muchos palmeros, un futuro en el que no solo dependamos del turismo y la agricultura, sino también de la Ciencia”.

Su próximo sueño es que su hijo Raúl, que ha empezado la Universidad, pueda algún día beneficiarse de ese nuevo horizonte de oportunidades que traerá la siguiente generación de infraestructuras astronómicas previstas para el ORM: “Mi hijo mayor quiere trabajar en el futuro en el Observatorio. ¿Te imaginas? Yo con bastón y subiendo para ir a ver a mi hijo trabajar… Ojalá cumpla su sueño”.