Cuando la Astronomía pudo cambiar el rumbo del mundo
Los astrónomos jesuitas llevaron hasta China el telescopio y las tablas de efemérides astronómicas occidentales Su reputación de sabios les llevó a convertirse en los hombres de confianza de sucesivos emperadores Si examinamos el presente y estudiamos el pasado, incluso si nos atrevemos a pronosticar –sin mirar a los astros para ello– algo acerca del futuro, no hay duda de que siempre nos encontraremos con el país más formidable que, quizá, nunca haya existido: China. Más de cinco mil años contemplan a este imperio otrora impenetrable y ahora dominante, inalterado e inalterable. Su
Enrique
Joven Álvarez
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