Anécdotas astronáuticas: la huella “imborrable”
El 21 de julio de 1969, a las 2:56 TU (Tiempo Universal), Neil A. Armstrong dejó la primera huella en la superficie lunar, aunque en realidad fueron dos huellas, pues saltó con ambos pies. Teóricamente, las huellas de los astronautas perdurarán en la Luna millones de años: al no haber atmósfera ni agua, no hay vientos ni lluvia que las erosione y las borre. Sin embargo, las primeras huellas fueron borradas al descender el segundo astronauta, Edwin E. Aldrin, que saltó repetidamente en tres ocasiones sobre las huellas iniciales de Armstrong al pie de las escaleras. Además, cuando se encendió
Oswaldo González Sánchez
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